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Por Francisco
Seminario - El “si, se puede”
macrista no encuentra muchos adeptos en Wall Street. Los operadores y
estrategas de fondos y bancos neoyorquinos se inclinan a pensar que el
resultado de las elecciones en la Argentina quedó definido en las PASO de
agosto y descreen de la épica de la remontada electoral.
Para la mayoría de
los analistas consultados por Infobae la respuesta es “no se puede”,
a pesar del optimismo oficial, y se preparan para enfrentar un período
quizá turbulento, de gran incertidumbre y más restricciones, en el que las
señales que se emitan a partir del minuto uno del triunfo opositor serán quizá
definitorias. Esas señales “guiarán la reacción del mercado”, afirmó un experto
de Wall Street.
Algunos estrategas
no niegan que abrigan todavía una esperanza, quizá mínima, de una sorpresa este
domingo y que el Gobierno finalmente logre forzar un ballotage el mes que
viene. Pero las apuestas van casi todas en sentido contrario.
“La mayoría le asigna cero posibilidades a
Macri de obtener una segunda vuelta”, sentenció Siobhan Morden, estratega
para mercados emergentes en Amherst Pierpont Securities, en diálogo con Infobae.
“Quizá algunos -añadió la experta- tienen la esperanza de que un voto protesta
en las PASO de agosto contra Macri pueda ahora revertirse, por los temores
sobre la gobernabilidad con el kirchnerismo. Pero en definitiva el triunfo de
Alberto Fernández está casi completamente descontado”.
“El
presidente Mauricio Macri insiste en que lo que está en juego son dos
modelos completamente diferentes, pero a esta altura pareciera que una mayoría
de los votantes quieren el cambio”, coincidió Alberto Ramos, economista
jefe para América latina en Goldman Sachs.
Esto es así, dijo
Ramos, “pese a que la oposición no representa un verdadero cambio dado que
parecen abrazar políticas similares a las que vimos antes de Macri y cuyos
resultados no fueron auspiciosos”.
Los analistas ven
hacia adelante una etapa de inflación alta, con un pico tan pronto como
diciembre, durante la transición, en previsión del acuerdo social que propone
Fernández. Con el kirchnerismo ya instalado en la Casa Rosada esto podría
combinarse con más emisión monetaria, para afrontar los compromisos inmediatos
de la nueva administración, más controles cambiarios y una brecha creciente
entre el dólar oficial y el contado con liqui.
No es un escenario
sencillo y la primera urgencia va a ser atacar el problema de la deuda, según
coinciden también los especialistas. Por eso las primeras señales del candidato
de Cristina Kirchner pueden ser clave. Si gana, el gobierno de
Fernández no tendrá margen para una luna de miel. La transición será su
primer terreno de ensayo mientras al mismo tiempo administra las tensiones
políticas dentro del peronismo amplio y diverso que lo acompaña.
“A esta altura, la expectativa del mercado es
que Alberto Fernández va a ganar la elección en primera vuelta. Si eso se
confirma, la reacción del mercado no va a estar guiada por el resultado sino
por las declaraciones postelectorales tanto del ganador como del perdedor y lo
que eso pueda indicar sobre la transición hasta el 10 de diciembre”, observó
Ramos.
“Señales de una
transición difícil, sin cooperación, y de medidas heterodoxas radicales de
parte de la nueva administración llevarían al mercado a una corrección a la
baja”, concluyó el especialista de Goldman Sachs.
En Wall Street
creen que hay una alta probabilidad de que la Argentina vaya hacia un nuevo
default de su deuda. Una probabilidad del 75%, dicen algunos en off the
record. Puede ser un proceso ordenado o desordenado, eso está por
verse. Y puede ser con o sin quita para los tenedores de bonos, aunque en el
mercado anticipan ya un recorte del 30% si el proceso se encamina en el marco
de una negociación ordenada.
Ese tramo de la
deuda es de unos 120.000 millones de dólares, con distintos vencimientos. La
agresividad de la propuesta definirá entre otras cosas la sostenibilidad de la
deuda, pero también qué tan cerca o lejos quedará la Argentina del mercado
internacional de capitales.
Un reperfilamiento
“a la uruguaya”, acompañado de un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario
Internacional, parece un objetivo difícil de alcanzar sin un compromiso firme
de avanzar en reformas estructurales que en el FMI consideran indispensables
para garantizar el equilibrio fiscal. Esta también es una señal que los
expertos del mercado esperan poder ver con más claridad inmediatamente después
de la elección de este domingo.
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