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Por Daniel Sticco - El intercambio comercial argentino acumuló en
septiembre último 13 meses consecutivos con superávit con el resto del mundo, e
intensificación del contraste con un año antes, cuando a instancias de un tipo
de cambio rezagado, aunque con mejores precios internacionales, arrastraba
déficit entre exportaciones e importaciones. Las ventas al exterior se
elevaron a USD 5.746 millones; y las compras descendieron a USD 4.700 millones.
De ahí surgió un excedente para el país de USD 1.744 millones, más de 5 veces
el obtenido un año antes.
Y pese al control de cambios que el Gobierno impuso
desde el 1 de septiembre, que determinó una creciente brecha
negativa entre el tipo de cambio para el comercio exterior y el financiero o
alternativo para las operaciones financieras a través de los mercados de
capitales, ni las exportaciones, principalmente del campo, se vieron
desalentadas y tentadas a derivarse a mercados marginales, ni las
importaciones, se debilitaron más de lo que estaban en los meses previos.
Por el contrario, las ventas al resto del mundo, pese a la baja de
más de 6% del promedio de precios internacionales, se incrementaron 22,3% en
cantidades, con un crecimiento de 77,6% en el caso de los productos primarios,
con mínimo grado de elaboración, aunque con gran incorporación del paquete
tecnológico para elevar el rendimiento de los cultivos, y 9,7% en las
manufacturas de origen agropecuario.
“El gran incremento exportaciones primarias puede explicarse por el
fuerte repunte de los despachos de soja: luego de varias semanas de mayor
comercialización del maíz, el contexto se tornó favorable para el poroto
consecuencia del no tan óptimo estado de los cultivos en EEUU, que
conjuntamente con mejoras en la negociación del conflicto comercial China-EEUU
implicó un apuntalamiento de los precios internacionales y, en consecuencia, en
un estímulo en las ventas locales que se multiplicaron por 12 en la comparación
interanual. Por su parte, las exportaciones de maíz si bien presentan una
desaceleración respecto al mes previo, mantienen un récord histórico en el
acumulado de 9 meses y un aumento de 41% del volumen exportado
interanual”, explican los economistas de la consultora Abeceb.
Mientras que los embarques de manufacturas apenas se incrementaron
3,9% en cantidades y 5,9% en valor, pese a que la industria podría haber
dispuesto de más excedentes, ante el agudo receso del mercado interno, y haber
contado, a diferencia del sector primario, con una leve mejora de los precios
internacionales.
El único rubro con merma de envíos y menores cotizaciones externas fue
el combustibles y energía: acusó sendas caídas de 11,8% y 23,2%,
respectivamente en comparación con un año antes. El informe del Indec dio
cuenta de que ese declive se originó en “menores ventas de aceites crudos de
petróleo; de naftas excluidas para petroquímica; fuel oil; y de propano
licuado, en un monto superior al aumento de las exportaciones de gas
natural en estado gaseoso, y gasoil”.
Mientras que en el caso de las importaciones sobresalió el modesto
aumento de las compras de bienes de uso intermedio en el proceso productivo
(2,3%), en un escenario de caída de 11,1% de los precios externos, fenómeno que
podría leerse como un punto de piso de la recesión que afecta a la rama
manufacturera en su conjunto, y a la necesidad de reponer existencias, dado el
alto componente de partes e insumos procedentes del resto del mundo en el
proceso productivo local.
El resto de los rubros mantuvieron declinaciones a tasas de dos dígitos
altas en las cantidades compradas, más intensa en el caso de los combustibles y
lubricantes (30,1%), por la conjunción de receso interno y sustitución por
producción nacional; y en automotores 33,9%, seguida por el resto de los bienes
de consumo 18,6% y de bienes de inversión, como se denomina a las máquinas y
equipos 12,2 por ciento.
En comparación con los 8 meses restante, del informe del Indec se
desprende que el campo, lejos de retener producto como se sospechaba en
algunos sectores, aceleró en septiembre la liquidación de cereales, y en
particular del complejo oleaginoso; mientras que el sector manufacturero no
agropecuario, habría encontrado más oportunidades de negocios.
Y del lado de las importaciones, pareciera que la muy baja base de
comparación habría resultado el principal factor explicativo de la
desaceleración de la caída de las compras de un ritmo de 24% hasta agosto,
a 8,3% en el último mes.
Abeceb estimó que el balance comercial de 2019 cerrará con un
“superávit de aproximadamente USD 13.800 millones (3,2% del PBI), revirtiendo
con creces el déficit de USD 3.701 millones del año anterior. Para el año que
viene se estima que el saldo a favor de nuestro país será aún mayor, en el
orden de los USD 17.300 millones (4,1% del PBI)”.
Sin embargo, semejante progreso del lado de la economía real, no se
trasladó a la economía financiera, habida cuenta que el cepo cambiario,
aunque parcial, y la incertidumbre política, más desaciertos en la gestión del
Gobierno, determinaron en septiembre la aceleración de la dolarización de
carteras y salida de divisas hacia el resto del mundo, según describió el
Balance Cambiario del Banco Central.
“Las personas humanas demandaron moneda extranjera
básicamente para atesoramiento USD 2.578 millones en septiembre,
y para gastos efectuados con tarjetas por consumos en el exterior USD 344
millones”, informó la autoridad monetaria.
“La cantidad de individuos que
compró billetes a través del mercado de cambios en septiembre, 1.690.000
personas, representaron un aumento de 30% con respecto al mes previo. Por su
parte, la cantidad de individuos que vendió billetes en el mercado de cambios
totalizó 570.000, cifra que disminuyó con respecto al mes previo y respecto al
conjunto de individuos que vendieron en el mismo mes de 2018 en 20% y 7%,
respectivamente”.
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