La esterilización vía letras y notas volvió al centro de la escena. Tras varios meses en los que la cancelación de redescuentos superó a la absorción resultante por la emisión de títulos del Banco Central, en febrero la autoridad monetaria colocó poco más de $ 1.000 millones netos en Lebac y Nobac. El registro del último mes muestra un cambio de tendencia, dado que entre el cuarto trimestre del 2005 y enero pasado, el BCRA redujo su stock de Lebac y Nobac en $ 2.374 millones.
El mayor apetito del mercado por estos instrumentos se explica en gran parte por los rendimientos ofrecidos por las Notas a tasa Badlar, que al momento de la emisión alcanzaron el 13% anual, cifra similar al 12,8% de inflación proyectada para los próximos 12 meses. "Debido a ello, es posible explicar por qué más del 50% –equivalente a $ 1.300 millones– de la demanda se concentró en el segmento a tasa variable en la licitación pasada", según un informe el Banco Río.
En ese sentido, la última licitación podría ser vista como un punto de inflexión en pos de contrabalancear el crecimiento del circulante generado por la intervención cambiaria, que desde septiembre de 2005 se expande a más del 30% anual.
De mantenerse el cumplimiento del programa monetario y el renovado apetito por deuda remunerada del Central –en especial las Nobac ajustables a tasa Badlar– las tasas podrían mantenerse relativamente estables las próximas semanas, concluyó el Río.
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