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Por Claudio
Zlotnik - Hay historias personales que, por sí solas, dan cuenta del momento
histórico que atraviesa la economía argentina. Hay también regresos de
exfuncionarios a la función pública que retratan a la perfección determinado
instante. Acaso, el reingreso de Domingo Cavallo al Ministerio de Economía para
intentar el salvataje de la convertibilidad haya sido el ejemplo paradigmático.
Hay otros casos, menos sobresalientes. Pero que bien valen la pena tenerlos
en cuenta porque también sirven para analizar el presente e intuir el futuro
del escenario económico-financiero.
Se trata del caso de Jorge Rodríguez, un economista de
extensa trayectoria que, luego de tres años, regresó a su oficina del Banco Central. Rodríguez no es conocido para el gran
público -mantiene un perfil bajísimo desde siempre- pero su tarea resulta
clave: su función es ser una especie de "Guardián de las Reservas".
De hecho, ese es el apelativo que se ha ganado entre colegas a lo largo de su
carrera.
La convocatoria de esta figura -al que había desplazado Federico
Sturzenegger al inicio de la gestión macrista- no hace más que poner sobre
relieve la actual situación económica y financiera. Su llamado, ahora, tiene
que ver con la necesidad del Gobierno de contar con funcionarios con
experiencia en el control de capitales y el cuidado de las reservas
internacionales.
Algo que había quedado al margen desde que asumió este Gobierno. Una de
las primeras decisiones de Sturzenegger fue la liberalización total del mercado
financiero. Sin necesidad de dictar normas para regular la entrada y salida de divisas,
el ex banquero central pensó que la presencia de Rodríguez -un experto en esas
cuestiones- estaba de más. Y forzó su salida.
Pero ahora, el cambio de marcha (llamar a un especialista
que había sido desplazado por esta misma administración) va en línea con la
evolución de la crisis y la puesta en marcha de medidas que nunca estuvieron en
la agenda del Gobierno y que jamás imaginaron verse obligados a tomar, como el
"cepo".
Para tener una idea de la relevancia de esta
reincorporación, uno de los exfuncionarios que lo trataron en los últimos años
compara: "Es como si el Gobierno de Macri trajera a Guillermo Moreno a
controlar los precios. Jamás lo haría porque no cree en el trabajo de Moreno.
Ni en las regulaciones de precios. Pero acá no les quedó otra alternativa: una
vez que volviste al cepo, lo mejor es que traigas al que más sabe de
regulaciones y normas".
Por su extensa trayectoria, Rodríguez es uno de los personajes más
conocidos en los pasillos de Reconquista 266. De hecho, su jubilación
anticipada -a principios de 2016- sorprendió a la línea del Banco Central. En ese momento, Rodríguez era el gerente
general de la entidad.
Pero antes de llegar a ese puesto jerárquico, el ahora regresado
funcionario fue clave en distintos momentos de los últimos 25 años de historia
económica argentina: "Es la persona que más conoce sobre
movimientos de divisas y regulaciones de entrada y salida de capitales",
coinciden distintos economistas que lo trataron en las últimas décadas.
"Es un funcionario histórico muy respetado, honesto y con una gran
experiencia. Es el que más conoce sobre movimientos de capitales y comercio
exterior", refrenda el economista Norberto Sosa, que lo conoció durante
la crisis 2001-2002.
Para entonces, Rodríguez ya se había transformado en el funcionario más
consultado por el entonces presidente del BCRA, Aldo Pignanelli.
De hecho, algunos que lo conocieron cuentan que Pignanelli, en medio de
la crisis, sólo firmaba las resoluciones una vez que eran
revisadas y "aprobadas" por el propio Rodríguez.
"Tiene todas las normas en la cabeza; una gran experiencia. Ningún
funcionario con carrera política se anima a contradecirlo", cuenta Sosa.
Rodríguez ya había tomado notoriedad en los años ‘90, cuando también
Carlos Menem liberalizó el mercado de capitales y el funcionario de carrera
mandó a pedirle que mantuviera a salvo las estadísticas sobre movimiento de
capitales. Lo logró.
También fue quien armó la base de datos del sector externo, tanto en el
BCRA como para el Indec.
En aquellos años de la crisis 2001-2002, fue el encargado del diseño del Mercado
Único y Libre de Cambios (MULC), que rigió el sistema cambiario desde entonces.
"Sturzenegger lo jubiló y desarmó la oficina de normas
y control de cambios. También descartó la oficina donde se guardaban los
sumarios por irregularidades en el MULC, que investigaba la Superintendencia de
Bancos. Fue una gran pérdida porque Jorge es el que más conoce de cómo se mueve
la caja de dólares de la Argentina", comenta un funcionario de carrera
del Banco Central que lo conoce desde hace décadas.
Esa misma persona, que pide el resguardo de su identidad, lo define:
"Jorge no es simpático y, de hecho, es de trato difícil. No tutea a nadie.
Y tuvo algunos choques directos con funcionarios de ideología liberal, que
descreen del éxito de su trabajo y de las normas que se aplican".
Una de las frases de Sturzenegger cuando asumió al frente del Banco Central era que vender dólares era como vender
manzanas. Por eso impulsó una resolución para que un kiosco, un supermercado,
una ferretería o veterinaria, o cualquier comercio minorista que lo deseara
podría -previo trámite de autorización- expender dólares.
Un año y medio después de esa normativa, la Argentina volvió a tener un
"cepo" en medio de una grave crisis económica.
Y regresa a la función pública a la misma persona que Sturze mandó a la
casa para que mejore el oscuro panorama.
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