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Por Mariano
Cuparo Ortiz - Reperfilar no alcanzará. Según un informe
publicado ayer por el banco de inversión Credit Suisse, patear
10 años adelante los vencimientos de bonos de ley extranjera y 7 años las
obligaciones con el FMI dejaría
todavía unas obligaciones financieras de más de US$20.000 millones para el 2020
y de US$12.000 millones para el período 2021-2027. Eso sólo teniendo en cuenta
las obligaciones de dólares que genera la deuda pública neta. Es decir, dejando
afuera las necesidades de divisas que generan los privados por la vía de la
fuga de capitales y del turismo.
El informe del
Credit Suisse pone el ojo en la brutal pérdida de reservas ocurrida desde
las PASO, que ya
superó los US$20.000 millones, más del 30% de lo que había antes de la corrida.
Y, teniendo en cuenta el drenaje extra por ellos mismos estimado de US$11.500
millones para lo que queda del año, concluye que será necesario negociar una
reducción en los pagos de intereses.
En lo que viene, al
igual que en 2019, los dólares no
alcanzan. La restricción externa crónica continúa firme. Si se le
suma un estimado optimista de US$20.000 millones para la fuga de dólares, a
tono con los últimos años, y otro también amigable de US$5.000 millones por la
balanza de servicios, las
necesidades de dólares superan los US$40.000 millones en 2020 y los US$35.000
millones entre 2021 y 2027. Y eso con el acceso a financiamiento
externo vedado.
Lo destacó el
informe del Credit Suisse: "Está claro que una extensión de los
vencimientos con el FMI y
con los bonistas implica una fuerte reducción en las obligaciones de deuda del
Gobierno. Pero un así está por encima de los US$20.000 millones en 2020. Ese
número todavía es alto para un país con acceso limitado al financiamiento.
Después del 2020 cae en promedio a US$12.000 millones por año. Ese nivel luce
bajo pero, nuevamente, es para un país sin acceso a los mercados. Incluso reperfilar
a la deuda de ley nacional más FMI baja las
necesidades a US$15.000 millones, sólo teniendo en cuenta las obligaciones de
deuda. No parece suficiente para reducir la restricción de liquidez".
Y agregó:
"Esto significa que para Argentina parece ser
necesario algo más que un mero reperfilamiento de los vencimientos de la deuda. Desde
nuestro punto de vista, será necesario también realizar una reducción de los
pagos de intereses".
Hasta acá, las
obligaciones de la deuda oficial implican pagos por US$35.000 millones para el
2020, si se la hace neta de lo contraído de manera intragubernamental. Ese
número baja a US$21.000 millones en 2021, vuelve a US$33.300 en 2022 y
permanece en US$29.400 millones en 2023.
Si bien las
obligaciones del Gobierno serán esas, al número habría que sumarle las
necesidades que generan los privados. En ese sentido, los números publicados esta semana por
el BCRA muestran
la continuidad de los drenajes crónicos de divisas, incluso tras una
suba de 200% del precio del dólar en dos años, para viajes y para formación de
activos externos. En septiembre la balanza de servicios registró un rojo de
US$223 millones y promedio US$493 millones en lo que va del año. La fuga fue de US$3.013 millones en
septiembre y promedió US$2.528 millones mensuales en 2019.
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