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Por Daniel Sticco
- La semana financiera terminó con máxima tensión, con singular escalada de
todos los tipos de cambios: al público hasta el límite de USD 10.000 por mes;
el mayorista, donde operan las empresas vinculadas con el comercio exterior y
compromisos financieros; y los denominados “dólar fuga”: Bolsa y Contado Con
Liquidación, porque todos anticipaban la agudización de los controles, para
comenzar a proteger las reservas.
Un anticipo de esa medida,
confirmada a última hora de anoche la había dado la autoridad monetaria en el
post cierre de los mercados el último viernes, cuando anunció que las reservas brutas habían caído en USD 1.755 millones, de
los cuales casi la mitad se justificó desde la entidad en “el adelantamiento de
dólares físicos a las diferentes entidades bancarias para que, en caso que los
clientes los requieran, las sucursales cuenten con billetes disponibles” a
partir de hoy, en particular en las filiales del interior del país.
Pero, la verdad que ya no se
podía ocultar es que las reservas brutas estimadas en USD 43.503 millones
no eran tales cuando el mercado comenzó a descontar cuánto de ese monto eran de
libre disponibilidad para seguir vendiendo en subastas diarias. De ahí que
frente al resultado electoral y el pedido del presidente electo de proteger las
reservas se dispuso restringir el control de cambios a USD 200 de venta por mes
a clientes de bancos.
En el límite para pagar
vencimientos de deuda
Las preocupaciones del mercado
eran conocidas por el Central, pero al parecer las autoridades optaron por
esperar hasta el último momento, con la esperanza que un resultado favorable en
las elecciones de ayer, que abriera las posibilidades de una segunda vuelta
podría estabilizar el mercado de cambios y allanar el camino para que el Fondo
Monetario destrabara el sexto desembolso de USD 5.400 millones, previsto
originalmente para multas de septiembre.
Pero al no ocurrir “el
milagro” tras el resultado singularmente adverso de las PASO, el directorio del
BCRA decidió extremar el control de cambios porque corría el riesgo de que el
default selectivo que por ahorra involucra a las deudas de corto plazo se
extendiera al total, porque las reservas de libre disponibilidad habían
caído a menos de USD 6.000 millones, un monto extremadamente justo para poder
honrar los vencimientos de deuda en moneda extranjera con el sector privado
hasta diciembre próximo, y entregar la caja en cero.
Es que a los USD 43.503
millones de reservas brutas al cierre del último día, hay que deducirle el swap
con China, que sólo es utilizable para el pago de importaciones de ese origen;
también el swap del Banco de Pagos Internacionales y los encajes en dólares,
que corresponden a depósitos netos de préstamos del sector privado. Así se
llega a un nivel de reservas netas de USD 13.242 millones.
Pero ocurre que de ese
remanente sólo una pequeña porción es de libre disponibilidad, porque USD 3.368
millones corresponde al remanente de los giros del FMI sólo utilizables para el
pago de vencimientos de deuda pública; y USD 2.971 millones al valor de las
tenencias de oro, que no son de inmediata liquidación.
De ahí resulta un valor real
dispobible de apenas USD 5.903 millones que cubren con extrema justeza
vencimientos de unos USD 2.600 millones, neto de los USD 2.971 millones que se
podían pagar con el préstamo del FMI, y dejar apenas USD 3.300 millones para
regular el mercado, equivalente a menos de 15 días de operaciones, al ritmo del
viernes último.
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