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Por Daniel Sticco - No es
común que el presidente del Banco Central hable de la tasa de inflación del mes
en curso, pero esta mañana Guido Sandleris se salió de libreto y
arriesgó la tendencia para octubre: “En la medida en que la inflación vaya
bajando, creo que eso ocurrirá en octubre respecto de septiembre, las tasas de
interés comenzarán a bajar”.
Claramente, la
autoridad monetaria quedó muy influida por el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que dio cuenta más de 3
semanas atrás cuando el grado de incertidumbre era notablemente
menor al de la última semana que a la inflación de 5,9% en el último mes le
podría seguir una desaceleración a 4,4% en el siguiente.
De algún modo, esa
lógica replica el comportamiento de un año antes, cuando también en un
escenario de creciente incertidumbre en el que se renegociaba la revisión del acuerdo con el FMI de junio, la
estampida de la demanda de dólares y consecuente alza del tipo de cambio,
redundó en una aceleración de la inflación a 6,5%, y luego se atenuó a 5,4% en octubre.
Pero hoy el
escenario es bien diferente al de un año antes, porque no sólo el tipo de
cambio siguió en ascenso a ritmo muy elevado: 10,2% para el segmento de los
pequeños ahorristas bancarizados; 4,2% en el mayorista y entre 26% y 29% en los
mercados alternativos para fuga del país a través de operaciones permitidas en
la plaza bursátil; sino también porque la creciente incertidumbre llevó a remarcaciones de precios en los
últimos días. Es lo que los economistas denominan pass through,
traslado a precios de la suba de la cotización del dólar.
Y si bien la
autoridad monetaria aspira a que con la agudización del control de cambios se
busca proteger las reservas y de ese modo comenzar a construir consensos con el
equipo económico de Alberto Fernández, “para crear un marco adecuado para la
coordinación de estas políticas”, también remarcó en la conferencia de prensa de
esta mañana: “Los argentinos no hemos sabido construir estos consensos
básicos que nos protejan contra la incertidumbre que puede generar un cambio de
gobierno”, y eso se traduce inmediatamente en suba del dólar, aceleración de la
inflación y baja de la actividad.
De ahí que a menos
de 4 días para terminar octubre parece muy poco probable que una medida de
política económica aislada, como la agudización del control de cambios y la
voluntad de profundizar el diálogo con los economistas de la oposición, más aún
porque ha cambiado la relación de fuerzas para imponer nuevas medidas, es muy
poco probable que se logre cambiar la tendencia inmediata de los precios en los
mercados de bienes y servicios, aun en un escenario de mayor recesión.
Sobre todo
porque las reservas de libre disponibilidad para regular el mercado de cambios
han caído a niveles mínimos, y muy difícilmente comience el ciclo de
recuperación de las autoridades electas no consensúan un acuerdo básico para
destrabar el desembolso pendiente del FMI por USD 5.400 millones y habilitar el
séptimo en diciembre, por unos USD 1.000 millones. La directora gerente del organismo, Kristalina Georgieva, felicitó al
presidente electo y se manifestó por tuiter a favor de “colaborar con su
gobierno”.
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