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Por Pablo Wende - El regreso de las líneas de financiamiento
productivo es prácticamente un hecho una vez que asuma el nuevo gobierno a
partir del 10 de diciembre. Ya en las semanas previas a las elecciones
Matías Kulfas, uno de los principales referentes económicos de Alberto
Fernández, había señalado que el crédito subsidiado será una de las herramientas
para lograrlo.
Las elevadas tasas
de interés que mantuvo el Banco Central durante el gobierno de Mauricio Macri
fue un tema de permanentes críticas de parte de Fernández, especialmente por el
elevado costo de las Leliq. Ahora el titular del BCRA, Guido Sandleris,
definió medidas en las últimas horas que justamente tenderán a empezar a bajar
las tasas. Desde el Central reconocen que las tasas tenderán a bajar hasta
el 10 de diciembre, “pero vamos a cuidar que sigan siendo positivas en términos
reales", o sea que se mantengan por encima de la inflación proyectada.
A la par de las
medidas que endurecieron sustancialmente los controles cambiarios, el BCRA
anunció cambios en la manera de integrar los encajes de depósitos a la vista.
Se dispuso que no se podrán realizar más con Leliq, lo que implica una menor
fuente de recursos para los bancos. Según estiman en el sector financiero, esto
significará el desarme del stock de Leliq en poder de los bancos por
aproximadamente unos $ 150.000 millones.
Esta medida regirá
desde el 1 de noviembre y provocará una reducción gradual de las tasas de
interés que los bancos pagan para captar depósitos a plazo. Y también debería
ayudar para que se reduzca la tasa de financiamiento, al menos para líneas de
corto plazo.
Este primer paso
para empezar a bajar la tasa de interés está claramente en línea con lo que
venía pregonando Alberto Fernández en la campaña electoral. Pero más allá
de estos cambios, los economistas que trabajan con el presidente electo ya
preparan lo que será la reedición de las líneas crediticias con tasas
diferenciales para PYME. Varios de los que actualmente están asesorando ya
tuvieron experiencia en el BCRA: el propio Kulfas, Arnaldo Bocco y Mercedes
Marcó del Pont, ex titular de la entidad.
El flamante elenco
es muy crítico de las políticas que desarrolló el BCRA en los últimos años,
primero con Federico Sturzenegger y ahora con Sandleris. Consideran que la
política de tasas muy altas sólo ayudó a ahogar a las PYME, pero no consiguió
el objetivo básico que se buscaba, que es contener la inflación. Al
contrario, a pesar de las tasas tan elevadas y el estricto control de la
cantidad de dinero la inflación supera cómodamente el 50%.
Las líneas de
crédito subsidiadas obligaban a los bancos a otorgar una determinada cantidad
de préstamos a las PYME a niveles que estaban por debajo de la tasa de mercado.
El monto estaba en relación al volumen de depósitos de cada entidad. Quien
suspendió esta línea un año después de asumir fue Sturzenegger, quien sostenía
que no se podía obligar a los bancos a hacerse cargo de prestar a tasas por
debajo de los niveles de mercado.
Las pequeñas
empresas enfrentan, en su gran mayoría, un momento dramático. A la caída de
ventas por la recesión, se agrega el peso de altísimas tasas de interés y
también el peso de los impuestos.
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