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Por Francisco
Jueguen - Gracias a la alta inflación de este año -que
abultó los recursos previstos en el presupuesto 2019-, el Gobierno amplió sus
gastos para afrontar principalmente el pago de intereses de la deuda; de
pensiones, jubilaciones y salarios, y el mayor peso de los subsidios
energéticos.
Según el decreto 740/2019 publicado
ayer en el Boletín Oficial y sus
planillas anexas, el gasto total ampliado -corriente y de capital- fue de $664.079,5
millones. Esa cifra fue verificada además por la Asociación Argentina de
Presupuesto y Administración Financiera Pública (ASAP). La organización prevé
publicar hoy su informe detallado, dijo a LA NACION.
La Secretaría de Hacienda, que conduce Rodrigo
Pena, había informado ayer por la tarde que se trata de "una ampliación
presupuestaria habitual a esta altura del año". Cerca del funcionario
habían precisado que "el incremento de gastos primarios era por $358.000
millones". Pero ese gasto no incluye la necesidad de pagar intereses de la
deuda, fuertemente afectados por la suba del dólar y el elevado incremento de
la tasa de interés para frenar el proceso de dolarización tras las fuertes
devaluaciones que tuvo el peso.
"La necesidad de readecuar el presupuesto
surge de la mayor nominalidad y una mayor inflación presupuestada respecto al
presupuesto original", describieron en el Palacio de Hacienda.
Cerca del ministro Hernán
Lacunza agregaron además que se destinan a jubilaciones y
gastos sociales $105.000 millones. Se trata de gastos para atender la movilidad
social, las jubilaciones de las fuerzas armadas y de seguridad y otros
programas varios del Ministerio de Desarrollo Social, que conduce Carolina
Stanley.
Del mismo modo, otras partidas van al pago de
aumentos salariales, entre ellos de los jueces y fiscales, la Anses y el Poder
Legislativo.
El Gobierno además sumará más gasto vinculado con
el pago de subsidios económicos en el sector energético, a Cammesa
particularmente, para el sector de transporte (colectivos), y también a
Aerolíneas Argentinas.
Sin embargo, los mayores recursos conseguidos a
través de la inflación se dedicarán a los compromisos de la deuda, que subieron
fuertemente atados al dólar y al costo de financiación. Además de los intereses
de la deuda, se incrementaron partidas para amortización de la deuda y para la
precancelación de los repos, que vencían el año que viene.
"En total, en 2019, el gasto primario habrá
tenido una ampliación inferior al 15% del crédito inicial. Este incremento está
en línea con lo sucedido en 2018, pero es inferior a lo observado entre
2007-2015, cuando el presupuesto ejecutado resultó 19% superior al aprobado por
el Congreso", afirmaron en el Ministerio de Hacienda.
"En conclusión, el actual DNU no escapa a la
dinámica presupuestaria de los últimos años, habida cuenta del desvío existente
en la nominalidad respecto de la contemplada en el presupuesto inicial, y el
monto en el cual amplía el gasto primario se encuentra por debajo de lo
evidenciado en los últimos años", agregaron los técnicos que trabajan con
Pena.
La relación con el FMI
"Estas modificaciones presupuestarias no
cambian la proyección de cumplimiento de la meta fiscal para 2019",
destacaron cerca de Lacunza, más allá de las diferentes visiones de economistas
privados que creen que al Gobierno le costará cumplir con la meta de equilibrio
fiscal -déficit de 0,5% del PBI con las flexibilidades que otorga el Fondo-
tras las medidas lanzadas para posicionar a Mauricio Macri en la campaña tras
las PASO y la falta de reacción que mostró la economía luego de la crisis
cambiaria, lo que impactó en la recaudación impositiva.
"Entre los desafíos del próximo presidente
estará, en el mismo arranque, la decisión de cómo financiar todo el déficit
primario de 2019, que proyectamos como mínimo del 0,93% del PBI", afirmó
Nadin Argañaraz, director del Iaraf. "Todo el déficit primario de 2019 se
concentrará en diciembre", alertó.
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