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Por Mariano
Cuparo Ortiz - Durante el tercer trimestre, la
participación de la deuda en dólares sobre el total de la deuda pública llegó
al 80,1%. Se trata del récord absoluto desde la salida de la convertibilidad y
ocurrió por la estrategia de financiamiento oficial basada en el endeudamiento
en divisas. La proporción de las obligaciones en moneda extranjera es uno de
los indicadores clave de sostenibilidad, por la imposibilidad del estado de
emitir dólares para evitar el default.
El dato oficial se
publica con un rezago de tres meses, por lo que saldrá recién a fin de año. Los
números publicados en esta ocasión pertenecen al Observatorio de la Deuda del
Instituto de Trabajo y Economía de la Fundación Germán Abdala (ITE-FGA) y
adelantan los oficiales.
El informe mostró
además que el tercer trimestre cerró con un ratio deuda/ PBI de
91,5%, lo que implica un salto de 11 puntos respecto al segundo trimestre.
Ambos números son observados por el mercado y son parte de la explicación de
por qué durante septiembre fue casi imposible para el país acceder al
financiamiento.
El Observatorio
detalló: "Las únicas dos emisiones del mes fueron colocaciones de sendas
letras al FGS y al Fondo Fiduciario del Sistema de Infraestructura del
Transporte por US$608 y US$61 millones. En lo que va del 2019, las emisiones
del Gobierno Nacional acumulan US$42.432 millones, un 33%
menos respecto del acumulado del año anterior". Y agregó: "No hubo ni
una sola emisión de deuda privada, algo que no ocurría desde enero de 2010. Por
el lado de las provincias, siguen sin observarse emisiones en lo que va del
año".
Entre analistas
privados generó muchas dudas la estimación que realizó el ministro de Hacienda,
Hernán Lacunza, respecto al ratio deuda/ PBI.
La mostró durante la presentación del resultado fiscal de septiembre y luego la
repitió en entrevistas con distintos medios. Para Lacunza el ratio deuda/ PBI cayó
durante el tercer trimestre y pasó de 80,7% a 68%. Esa dinámica luce imposible
con una devaluación de 35,5% en el medio.
El otro indicador
que batió récords fue el de la participación de la deuda en dólares. En pleno
debate sobre reperfilamientos y reestructuraciones, es clave. Su crecimiento se
explica por la necesidad de endeudamiento en dólares que generó la
desregulación cambiaria y financiera de Cambiemos.
Lo reseñó el
economista de ITE-FGA, Juan Balasini: "El pecado original fue la forma en
la que se salió del cepo. Eso determinó a todo el programa macro. Al
liberalizar el mercado de cambios y levantar las restricciones generó una
demanda neta de dólares que sólo se pudo cubrir con deuda externa. Se evitaba
saliendo del cepo en forma más gradual y conservando controles que no
exacerbaran la demanda de dólares y a los capitales golondrina. El problema con
esto es que el gobierno no emite dólares. A la deuda en pesos uno podría
pagarla con emisión, con un posible efecto inflacionario, lo que en todo caso
es un costo menor que caer en default".
El problema
externo se complejiza al tomar en cuenta que el endeudamiento, y la pérdida de
confianza del mercado por el deterioro de los indicadores de sostenibilidad,
generaron el ingreso del FMI, con sus condicionamientos. Para el Fondo el problema no
es externo sino interno y para solucionarlo hay que resolver el déficit fiscal.
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