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Por Caetano Mohorade - A pesar de la victoria
del domingo, el gobierno electo deberá ponerse manos a la obra desde temprano
para comenzar a trabajar sobre algunas de las problemáticas que estará obligado
a resolver en los primeros meses de gestión. Una de ellas es la expansión de la
base monetaria que se viene registrando desde las PASO, principalmente por las
necesidades del Tesoro, por el desarme de Leliq, que se vio parcialmente
compensado por los pases pasivos, y por la emisión endógena estructural, propia
de los intereses que se pagan por las Letras de Liquidez. En esta línea, desde
el 9 de agosto, la base monetaria ha registrado un incremento de $120.000
millones ( 9%).
Vale recordar que para
septiembre y octubre, en medio de la campaña electoral, el Banco
Central dispuso un ajuste del 2,5% mensual de la base monetaria. Los
ajustes para noviembre se darán a conocer esta semana, luego de que se reúna el
COPOM para determinar cómo sigue el manejo de la política monetaria. Por lo
pronto, la entidad que dirige Guido Sandleris dispuso que a partir
del viernes, los bancos no podrán integrar
con Leliq y/o Nobac la exigencia de efectivo mínimo
proveniente de los depósitos a la vista.
La idea de fondo es
comenzar a reducir el stock de Leliq y empezar a disminuir
gradualmente la tasa de interés, aprovechando la (tenue) desaceleración de la
inflación, que en septiembre anotó un pico mensual del 5,9%, aunque desde
el BCRA explican que esto no se traducirá en una tasa de interés
negativa. Lo que ocurrirá con esta medida es que los bancos van a dejar de
percibir ingresos por los encajes, lo que debería llevar a una reducción de las
tasas de interés. Tras el desayuno que mantuvieron el lunes los presidentes
(entrante y saliente) Alberto Fernández y Mauricio Macri, todo
parece indicar que desde el oficialismo se trabajará para realizar una
transición tranquila, dejando las cuentas lo más ordenadas posible.
Federico Furiase,
director de Eco Go, advirtió que “el problema es que un desarme de Leliq
con la demanda real de dinero cayendo puede ser muy peligroso, aún con cepo
fuerte, por el impacto en la brecha cambiaria y el riesgo de espiralización de
la inflación”. Explicó que, por el momento, el gobierno entrante “no ha
presentado un plan de estabilización en una economía indexada y con inercia en
las paritarias, ni un programa de consistencia fiscal/monetaria, sumado a que
sigue sin resolverse el tema de los vencimientos de deuda, considerando que los
compromisos en pesos son sumamente elevados para los primeros meses de
gestión”. A su vez, anticipó que en diciembre, el Tesoro “deberá hacer frente a
una fuerte brecha fiscal, de unos $250.000 millones, que equivalen al 18% de la
base monetaria y podrían ser financiados con emisión”.
Lo cierto es que la
inflación persistirá en niveles por encima del 3% mensual al menos hasta el
primer trimestre del 2020. Además de las cuestiones exclusivamente
monetarias, el equipo económico de Fernández, que ya se ha mostrado más propenso
a permitir la emisión del Banco Central, deberá corregir algunas distorsiones
en los precios relativos que han sido impulsadas por este gobierno en el último
año. En esta línea, Fernández deberá aumentar los precios de las tarifas.
La otra opción será postergar el aumento, lo que obligará a seguir aumentando
los subsidios económicos y podría generar nuevas complicaciones en materia
fiscal.
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