Por Claudio
Zlotnik - Alberto Fernández cree que el Banco Central deberá jugar, a partir del 10 de diciembre,
un rol clave para la recuperación de la economía. Que la autoridad monetaria ya
no será una institución dedicada a facilitarle jugosos negocios a las entidades
y que deberá reconvertirse en una pieza fundamental del despegue.
El Presidente
electo aguardará hasta el momento del traspaso de mando para dar a conocer la
cúpula que manejará al BCRA en reemplazo de la dupla Guido Sandleris-Gustavo
Cañonero.
Varios
nombres circulan entre los equipos técnicos de Fernández. Uno de ellos es el de
Miguel Ángel Pesce. Se trata de un radical K de la primera hora, que llegó a la
vicepresidencia del Banco Central en 2004 por sugerencia, precisamente, de
Alberto F.
De
origen radical, Pesce se acercó a la administración Kirchner a partir de sus
vínculos políticos con el ex Jefe de Gabinete y actual mandatario electo.
Pesce mantuvo su
oficina en Reconquista 266 nada menos que hasta diciembre de 2015, secundando a
los diferentes titulares del BCRA: primero a Martín Redrado, luego a Mercedes
Marcó del Pont, Juan Carlos Fábrega y después a Alejandro Vanoli.
En la actualidad,
Pesce preside el Banco de Tierra del Fuego. Por su experiencia en el manejo de
las cuentas públicas (fue secretario de Hacienda de la ciudad de Buenos Aires)
hay quienes ubican a Pesce al mando del Fondo de Garantía de la ANSES.
En
contra de las chances de Pesce jugaría que aún se encuentra procesado en la
causa del "dólar futuro" por el juez Claudio Bonadío. Por eso mismo, algunos integrantes del
círculo de Alberto F. se preguntaban si, llegado el caso, el mandatario igual
lo designaría al frente del BCRA.
Existen
antecedentes al respecto: sin ir más lejos, el de Federico Sturzenegger, quien
a finales de 2015 asumió procesado por la Justicia por la causa del denominado
"megacanje". Recién fue sobreseído por la Cámara federal en
septiembre del año siguiente.
Cecilia
Todesca es otra de las economistas cercanas a Alberto F. que suena para
el Banco Central. Desde que el ahora presidente electo fue
nominado por Cristina Kirchner, Todesca fue una de sus voceras económicas. Y,
de hecho, ha sido mencionada como una de las interlocutoras del equipo
económico de Mauricio Macri para manejar la etapa de la transición.
Para Alberto, el BCRA debe estimular la
actividad
El Banco Central que imagina Alberto F., de acuerdo a lo que
consignan fuentes confiables de su entorno, se parece más al que funcionó
durante los 12 años de kirchnerismo que al de los últimos cuatro años.
Existen al menos
tres columnas troncales para poner el plan en marcha:
-Una
política monetaria más laxa, alejada de la "emisión cero" planteada
por Sandleris y el FMI para hacer frente a la crisis.
-El
lanzamiento de créditos para la producción, un programa que existió hasta fines de 2015 pero que el gobierno de
Mauricio Macri desactivó.
-La
implementación de regulaciones para los bancos que también fueron dejadas de
lado a partir de diciembre de 2015. Como, por ejemplo, el capítulo que ordenaba las comisiones y
gastos que cobran las entidades a sus clientes.
Alberto Fernández aprendió de Néstor Kirchner que la
solvencia del Central es clave para la supervivencia política. Es sabido que el
fallecido jefe de Estado se manejaba con un cuaderno "Gloria" en el
que escribía, entre otras cifras económicas, la cantidad de reservas
internacionales, una variable que monitoreaba a diario.
Fernández ya sabe
que el "cepo" jugará a favor de esa estrategia: el objetivo pasa por
quedarse con el superávit comercial (es decir, que la mesa del BCRA compre la
mayor cantidad de dólares de ese ingreso proveniente de la exportación), lo que
le permitiría emitir pesos con el respaldo de divisas.
Esa estrategia
-como ya había informado iProfesional- le permitirá lubricar la economía y
bajar las tasas de interés. Algo en lo que ayudará el propio Sandleris, que
acaba de activar una medida para que las entidades financieras dejen de tener
encajes remunerados.
De todas maneras,
la mirada de los economistas cercanos a AF sigue muy atenta a la dinámica de la
crisis. Nadie quiere adelantar medidas sin antes conocer al detalle la economía
que heredarán de la administración Macri.
En
concreto, una de las cuestiones que más preocupa refiere a la posibilidad de que
el Banco Central tenga que emitir alrededor de $200.000
millones antes de fin de año. Según las cuentas que hacen los economistas de
Alberto F., haría falta poner esa cantidad de pesos en la calle para tapar el
agujero fiscal y para hacer frente a los vencimientos de la deuda que no ha
sido reperfilada.
De ser
efectivamente así, esta emisión de pesos podría terminar presionando sobre la
cotización del dólar "blue", incrementando la brecha con el
tipo de cambio "oficial".
"Una parte
podría colocarse entre los bancos mediante la emisión de bonos ‘dollar linked’,
pero no sería lo más prolijo si nosotros decimos que las entidades deben servir
para financiar la expansión de la economía", menciona uno de los
referentes más escuchados por el próximo jefe de Estado.
El temor es que una
eventual disparada del dólar paralelo presione, otra vez, a una devaluación. Aun
en este momento, en el cual hay consenso de que el tipo de cambio de $63 no
está para nada atrasado.
Créditos, tasas y regulaciones
El
riesgo de que la brecha cambiaria se ensanche y determine distorsiones es
grande, y por ese motivo los economistas de AF aplauden el regreso de Jorge
Rodríguez al Banco Central.
Se
trata de un economista experto en regulaciones y control de capitales, que en
su momento fue "jubilado" por Federico Sturzenegger, y que ahora
volvió a Reconquista 266 para monitorear el funcionamiento del
"cepo".
Un exfuncionario veterano y que ahora asesora al Presidente electo en
cuestiones financieras comenta: "Hay que tener mucho cuidado con las
operaciones que se disfrazan de comercio exterior y que, en verdad, responden a
una clara dolarización. Sandleris debe prestarle especial atención",
recomienda.
De todas formas, más que sobre la calidad del cepo, los economistas de
AF buscan que la autoridad monetaria vuelva a focalizarse en los créditos
productivos y tasas de interés "acordes con la producción".
No fue para nada casual que, durante la tarde del miércoles, el
Presidente electo eligiera una visita a una industria textil del conurbano
bonaerense para hablar de lo que quiere realizar durante su mandato.
Para los asesores financieros de Fernández, los
créditos productivos que existieron en la segunda etapa del gobierno de CFK,
sirvieron para mantener a flote a la economía. Estaban focalizados en las pymes
y en los comercios, con costos subsidiados.
También focalizan en las economías regionales, que perdieron
competitividad en los últimos años por culpa del tipo de cambio atrasado y la
falta de financiamiento barato.
El lanzamiento de créditos a la producción y la baja del costo
financiero para capital de trabajo serían tomados como un verdadero gesto hacia
el mundo productivo.
Para el público en general, la idea inicial
también se direcciona hacia la baja de las tasas de interés. Y también hacia un
control sobre los aumentos de las comisiones que los bancos les cobran a sus
clientes, una estrategia que ya fue utilizada durante la etapa kirchnerista.
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