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Por Juan Strasnoy Peyre - El empleo asalariado registrado del sector
privado aceleró el ritmo de su caída en agosto producto del
recrudecimiento de la crisis generado por el estallido de la corrida. La
cantidad de personas contratadas bajo esta modalidad laboral, habitualmente
asociada al trabajo de calidad, se hundió 2,3% interanual, lo que implicó la expulsión de 140.400 trabajadores en
los doce meses anteriores. Así, se ubica en el nivel más bajo desde 2012.
Los datos
corresponden a la actualización de la serie del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), la más
completa del mercado laboral formal, que presentaron hoy los funcionarios del
Ministerio de Producción y Trabajo.
Pese a que el impacto de la devaluación en la economía
real se plasmará con mayor fuerza en las siguientes mediciones, los
números de agosto evidenciaron la profundización de los problemas de empleo.
Mientras que en julio el trabajo asalariado privado caía al 2,1% interanual y
se mantenía estable en términos mensuales, en el octavo mes se hundió 2,3%
interanual y cayó 0,1% mensual sin estacionalidad.
Esta caída mensual
de 6.500 empleos asalariados de los sectores público y privado
fue compensada por la inscripción de 16.200 cuentapropistas, de los cuales
14.600 fueron monotributistas sociales con programas de Desarrollo Social. Por
eso, la cantidad de trabajadores registrados total creció 0,1%
desestacionalizada contra julio, aunque cayó 1% contra agosto de 2018, un mes
en el que la crisis económica ya se había trasladado al mundo laboral.
Este proceso
de precarización de las condiciones laborales fue una tendencia sostenida,
en términos generales, a lo largo del Gobierno de Cambiemos. Tanto es así que
para encontrar menos asalariados registrados que los 6.072.500 de agosto
pasado, hay que remontarse a abril de 2014, cuando impactó la devaluación
realizada a principios de aquel año, o a agosto de 2012. Claro que desde
entonces la población aumentó aproximadamente 5,6% y 7,8% respectivamente.
"Los sectores
que están más vinculados al mercado interno, que tienden predominantemente a
demandar trabajo asalariado, tienen una dinámica a la baja. Con los sectores
que crecen, no ocurre eso", afirmó Bernardo de Astarloa, subsecretario de Desarrollo y Planeamiento
Productivo, en la presentación de los datos, de la que participó BAE Negocios.
En ese sentido, los números del SIPA mostraron
que las caídas fueron encabezadas, una vez más, por la industria manufacturera,
el comercio, el transporte y el almacenamiento, la contrucción y las
actividades inmobiliarias y empresariales, que en los últimos doce meses
expulsaron 56.700, 43.400, 17.700, 12.800 y 5.900 trabajadores,
respectivamente.
La actividad fabril
vive una sangría casi ininterrumpida desde hace cuatro años. Con un modelo
económico que privilegió la actividad financiera y la exportación de materias
primas, la industria destruyó 154.000 puestos de trabajo desde noviembre de
2015, antes de la asunción de Mauricio Macri.
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