
Por SOLEDAD NAVARRO - Al Banco Central se le hace cada vez más difícil contrarrestar la presión que ejerce sobre el dólar el aumento en la oferta de divisas. Sin ir más lejos, ayer, pese a haber adquirido u$s 75,2 millones en la plaza, la autoridad monetaria no pudo evitar que el billete físico retrocediera un centavo, a $ 3,08. En lo que va del año, ya lleva comprados u$s 1.737,5 millones, un 135% más que en igual período del 2005.
Si bien son varias las razones que empujan al dólar hacia abajo, el principal motivo está asociado al ingreso de divisas del exterior. Como la Argentina es uno de los pocos países emergentes de la región que todavía ofrece atractivas rentabilidades en activos de riesgo, los fondos extranjeros están reorientando sus carteras hacia los instrumentos locales.
Pero además de los movimientos regionales, hay factores internos que complican la intención del BCRA de mantener un tipo de cambio competitivo: la necesidad de los bancos y las empresas de hacerse de pesos (un síntoma típico de principios de mes) y el aumento en la liquidación los exportadores, así como el recalentamiento de las tasas en el circuito mayorista de dinero.
En ese sentido, para Fernando Izzo, director de ABC Mercado de Cambios, "la liquidez existente en el mercado de dinero y las tasas call cercanas al 11%, hace que las entidades bancarias se desprendan de dólares". De esta manera, se especula con que la autoridad monetaria deberá elevar el promedio de sus compras a u$s 70 millones diarios desde los u$s 51 millones actuales.
Los operadores creen que es quizá por esta necesidad de redoblar su intervención que en los últimos días, "el Central compra dólares de manera poco ortodoxa". Para el operador de un banco privado, "algunas operaciones concertadas entre el BCRA y las entidades que operan a través del Siopel no quedan reflejadas en las pantallas, son operaciones ocultas". Ayer, el dólar mayorista se ubicó a $ 3,068 para la venta.
Nuevo billeteEl nuevo billete de 10 dólares, que entró en circulación ayer en Estados Unidos, aparecerá a escala internacional en los próximas semanas. El plazo de circulación dependerá del momento en que el sistema bancario local realice su pedido a la Reserva Federal.
El billete incorpora en su diseño características de seguridad fáciles de reconocer y tonalidades tenues de colores naranja, amarillo y rojo.