DESDE ENERO DEL 2002, CUANDO ARRANCÓ EL MERCADO LIBRE DE CAMBIOS, SE APRECIÓ MÁS DEL 85% La divisa subió pese a que el Central dio un paso al costado. La autoridad quiso poner paños fríos y compró sólo u$s 4,5 millones. Pero el contexto regional pudo más
El dólar cerró ayer a $ 3,10, su máxima cotización desde 2003. Sin la ayuda visible del Banco Central, la divisa continúo con la tónica alcista de las últimas jornadas y las pantallas de las entidades bancarias y las casas de cambios porteñas convalidaron la suba.
Esta vez, la autoridad monetaria invirtió un esfuerzo mínimo y aunque su intervención quedó reducida a una compra de u$s 4,5 millones, la necesidad de los inversores de dolarizar sus carteras ante la perspectiva de una suba de tasas en EE.UU. y la casi ausencia de las liquidaciones de divisas que a diario hacen los exportadores fueron el marco justo para que la moneda estadounidense siguiera avanzando. En el año, ya subió 1,63%.
Sin dudas, la onda expansiva de la tasa de largo en Estados Unidos que se mantiene alta (ayer cerró a 4,736%), genera ventas compulsivas de activos y esto contribuye al fortalecimiento del dólar en toda la región. Ayer, el billete físico alcanzó los $ 3,06 para la compra y $ 3,10 para la venta, y en el segmento mayorista también registró una suba, hasta $ 3,082 y 3,083, respectivamente.
Pero el peso no fue la única moneda que experimentó una baja. En Brasil, el real registró su mayor caída diaria en seis meses y cerró a 2,186, su nivel más bajo en un mes.
Sin alarmarse demasiado, los analistas de mercado señalan que esta es una buena excusa para tomar ganancias. "Más allá de que la tasa internacional como patrón financiero mundial es un parámetro insoslayable y que en la medida que tenga mucha volatilidad genera un conducta compulsiva de venta de parte de los inversores que buscan volver a dolarizar sus carteras, ésta es una excelente oportunidad de venta", advirtió un operador.
Rodrigo Alvarez, economista de Ecolatina, indicó que "no hay un cambio sustancial en la tendencia de apreciación de las monedas emergentes", y que se trata de un movimiento puntual y momentáneo. En el mercado local, se estima que una vez que la oferta empiece a moverse con más fuerza, el dólar retomará su tendencia a la baja y en ese escenario, el Banco Central volverá a reforzar la compra de divisas para cumplir con sus objetivos de acumular reservas y mantener un tipo de cambio competitivo.
Ayer, mientras el mercado interpretó la ausencia de la autoridad monetaria como una manera de poner paños fríos al impulso que en los últimos días tomó la divisa, fuentes del BCRA indicaron que este nivel de dólar no es preocupante. Sin embargo, horas más tarde desde la misma entidad rectora se preocuparon en aclarar que la suba que llevó al dólar a sus máximos en tres años se enmarca más en el contexto externo que en su activa participación.
En el mercado de futuros de Rosario, la tendencia fue dispar. Los contratos para marzo mejoraron 0,05%, a $ 3,084, mientras que para abril cedían 0,1%, y se ubicaban a $ 2,905.
Cambio de vereda
Cuatro años atrás, el mercado libre de cambios debutaba con una cotización de $ 1,70 por unidad de dólar. En ese entonces, el Central vendía un promedio de u$s 70 millones de divisas por semana para contener el precio del billete.
El tiempo pasó y de una vereda u otra, la autoridad monetaria sigue siendo el player más importante en la plaza de cambios. En aquel entonces, el BCRA era señalado como el único gran oferente, ahora aparece como el que más demanda dólares. Antes, la intención era evitar que tipo de cambio se disparará, hoy intenta evitar una caída estrepitosa de la divisa. Entre una cosa y otra, lo cierto es que desde enero del 2002, el dólar se apreció más del 85% respecto del peso y en lo que va de 2006, ya subió 1,63%.
|