Tras seis jornadas consecutivas de subas, el real alcanzó ayer un máximo de cinco años, debido a que el Tesoro brasileño vendió u$s 500 millones en bonos globales. La moneda subió 0,57% hasta las 2,11 unidades por dólar, su cierre más fuerte desde marzo del 2001.
La caída en la percepción de riesgo de las inversiones y las esperanzas de que la Reserva Federal deje pronto de elevar las tasas de interés de los Estados Unidos fortalecieron también al real, incluso pese a que, por su parte, el Banco Central de Brasil también sugirió ayer que podría extender el ciclo de recorte de la tasa Selic, que comenzó en el mes de septiembre. La Selic, la tasa de referencia, se ubica en 16,5%.
En lo que va del año, la moneda brasileña ya se afirmó cerca de un 10 %, gracias a las exportaciones récord y a las altas tasas de interés domésticas, que representan una opción atractiva para los inversores extranjeros que buscan grandes retornos.
Sin demasiado éxito, el Banco Central de Brasil viene interviniendo en el mercado durante los últimos meses para matizar la apreciación de la moneda, vendiendo swaps cambiarios relacionados con las tasas de corto plazo y comprando dólares para incrementar reservas.
|