
Por SABRINA CORUJO - Poco días después de cumplirse un año de la salida del default, los inversores que especularon con un resultado exitoso pueden descorchar el mejor champagne. Quién haya comprado los títulos defaulteados a fines de 2004 y principios 2005, hoy disfrutan de una rentabilidad de hasta 75%.
No menos oportuno fue aquel inversor que, tras anunciarse que el grado de aceptación del canje había alcanzado el 76%, salió a comprar los títulos en el mercado gris: actualmente, la ganancia acumulada en su portfolio es, en promedio, de entre 40% y 50%.
Para los tenedores originales –desde ya, nada contentos– la fuerte revalorización permitió al menos una sensible reducción de la quita sufrida.
Los títulos post-canje fueron la mejor inversión de la región y rápidamente se ubicaron entre los 10 bonos emergentes más operados. Desde marzo de 2005, los títulos más líquidos de la plaza emergente sólo ganaron en promedio entre 15% y 30%. Los bonos en dólares más negociados de Brasil –Global 2034, 2040 y 2027– subieron, en promedio, un 24% en el último año.
Así es como, sin discriminar moneda, el Par y Descuento local resultaron ser un negocio redondo. La cuenta es simple: comprar a fines de 2005 un Global que en promedio cotizaba en u$s 31, y haber optado –aplicando la relación de canje correspondiente– por un Par en moneda nacional, generó un retorno total (incluye el cobro de los intereses y la valorización del cupón PIB) del orden del 75%. En tanto, realizar la misma estrategia, pero eligiendo el Descuento en pesos, otorgó una rentabilidad superior al 65%.
Tampoco fue mala opción haber apostado por los títulos en dólares. A la fecha, el Descuento y Par denominados en esta divisa acumulan un retorno total del 55% y 47,5%, respectivamente.
Miguel Kiguel, de Econviews, destacó que "hoy está claro que el que entró al canje está mejor que aquel que decidió quedarse afuera. El inversor que aceptó el canje cobró ya un año de intereses y recuperó más del 50% del valor nominal".
De hecho, los expertos recuerdan que aún hay en default poco más de u$s 19.500 millones, es decir, cerca del 24% del monto reestructurado. Este tema hoy parece ni siquiera tener un lugar en la agenda del Gobierno.
Según los analistas, hubo dos factores claves que hicieron posible la buena performance de los bonos: el primero, un contexto externo altamente favorable y, el segundo, un crecimiento macro sostenido del país que llevó a una fuerte baja del riesgo país, con una lógica revalorización de los cupones PIB.
Noelia Luccini, de Capital Markets afirmó que "el escenario externo fue mucho mejor de lo que se imaginó. La evolución de la tasa de descuento así lo demuestra: mientras al momento de realizarse el canje la tasa se ubicaba cerca del 7%, hoy es menor al 6%".
Una gran sorpresaPor su parte, el warrants atado al PIB tiene historia propia. Este instrumento pasó de ser una opción sin valor y despreciada por el mercado a ser la estrella dentro de una cartera. La apreciación de estos cupones otorgó a la propuesta de canje un valor extra (en enero 2005, cuando se discutía la oferta, el mercado lo valuaba a cero) y le permitió ser un negocio atractivo en sí mismo.
Sin embargo, para poder disfrutar hoy de las elevadas rentabilidades de las que se habla, el inversor debió ser paciente y esperar a que se superen los diferentes escollos legales.
El primero y el más importante fue, sin dudas, la postergación por más de dos meses de la entrega de los títulos post-canje. Una demanda entablada por un fondo buitre en Nueva York generó el embargo sobre u$s 7.000 millones en títulos en default, lo que impidió la emisión de los nuevos papeles en la fecha prevista, el 1 de abril. De esta forma, recién cuando el conflicto legal se resolvió favorablemente para Argentina, a principios de junio, los inversores pudieron contar en sus cuentas con los bonos post-canje.