
Por FLORENCIA DONOVAN - Habiendo dejado en el pasado el corralito, la pesificación y la devaluación, hoy bancos, AFJP, compañías de seguro y fondos comunes no escatiman esfuerzos para recuperar su negocio. Sin embargo, y pese a que la mejora del sector fue más acelerada de lo que se preveía, todavía queda mucho por recorrer. De hecho, los niveles de intermediación financiera en la Argentina están muy por debajo de los valores alcanzados durante los ‘90, e incluso de los que se manejan en muchos de los países vecinos.
Según datos del Centro de Estabilidad Financiera (CEF), la intermediación financiera, medida por los activos en poder de los principales intermediarios –bancos cooperativos, compañías financieras, bancos comerciales, compañías de seguros, AFJP y fondos comunes–, era equivalente a mediados del año pasado a un 50% del PBI. En 1999 era casi del 90%.
Desconfianza
"La Argentina es técnicamente un exportador neto de capitales y la contrapartida de esto es la desintermediación del sistema financiero local", señaló Marcelo Villegas, socio del estudio Nicholson & Cano. "Esto pasa en pocas economías del mundo. Básicamente es reflejo de la desconfianza de la gente", dijo el vicepresidente del CEF.
En la misma línea, Gustavo Wurzel, managing director de Aconcagua Partners, aseguró: "Es muy difícil evaluar proyectos en la Argentina porque la economía crece, pero todavía hay poca confianza". Si embargo, consideró también que, desde el punto de vista de los bancos locales, muchos no están preparados para prestarles a las empresas ya que siempre canalizaron sus fondos para financiar al Estado.
Los números son elocuentes. Tras alcanzar un mínimo del 8,1% del PIB en el 2005, los créditos al sector privado treparon al 9% del producto en el tercer trimestre del año pasado. En Brasil, sin embargo, ascienden al 28%, mientras que en Chile llegan al 63%, según se desprende de un informe reciente del Macro Bansud.
"El sistema financiero no acompaña tanto el movimiento de la economía. Le falta crédito y los bancos todavía tienen que participar activamente en el desarrollo del financiamiento de mediano y largo plazo", coincidió, por su parte, Marcos Bazán, director de la Unidad de Finanzas Corporativas de Deloitte.En la región, el país con mayor nivel de intermediación financiera es Chile. Según el CEF, los activos financieros en el país trasandino ascienden a 160% del PIB, mientras que en Brasil está relación es de 120% y en países desarrollados como España y los EE.UU. llega al 200% y 269%, respectivamente.
Wurzel, que viene siguiendo muy de cerca el caso chileno, explica que la gran diferencia con el sistema local reside en que el país vecino tiene muy desarrollado el segmento crediticio retail, con una fuerte penetración en los sectores de menores ingresos, y además, presenta la suficiente estabilidad como para que la gente se anime a endeudarse a largo plazo.
"En Chile es muy común que la gente se endeude. Hay un sistema de hipotecas con tasas comparables a las de EE.UU. y es un sistema estable donde se cumplen las reglas", dijo Wurzel, quien estimó que la Argentina podría recuperar los niveles de intermediación registrados antes de la crisis cerca del 2010.
Para los expertos, la clave para mejorar el nivel de intermediación está no sólo en lograr una estabilidad económica que le permita a la gente tener la seguridad para planear a futuro y volver a confiar en las instituciones financieras, sino también en el desarrollo de políticas de fondo. "Acá no hay esfuerzos coordinados para impulsar actividades como el leasing, el factoring. Deberían existir, por ejemplo, políticas para establecer una reforma del mercado de capitales", sentenció Villegas.