El dólar ha sufrido un revés después de que se conociese el dato de las ventas de viviendas nuevas en EEUU en febrero que se ha situado por debajo de lo que esperaba el mercado. Con este resultado
se difuminaba el temor de un posible recalentamiento del sector inmobiliario estadounidense y el billete verde perdía fuelle frente al euro. El yen, por su parte, se mantenía bajista tras las declaraciones realizadas ayer por uno de los miembros del Banco Central de Japón (BoJ), que aseguró que los tipos de interés no iban a subir este año.
El dólar cotizó al alza durante buena parte de la sesión animado por los buenos resultados de los pedidos de bienes duraderos en EEUU de febrero que se situaron muy por encima de lo que se esperaba. Estos pedidos crecieron un 2,6%, frente al 1,3% que se estimaba. Sin embargo, la venta de viviendas nuevas sorprendió de manera negativa al mercado ya que se situó en su cota más baja desde mayo de 2003, descendiendo un 10,8% con un ritmo anualizado de 1,08 millones de unidades vendidas cuando se esperaban 1,21 millones. Este último dato hizo que el dólar perdiera posiciones y, poco antes del cierre de los mercados europeos, la divisa comunitaria se apreciaba un 0,4%. El Banco Central Europeo (BCE) fijaba el cambio oficial en 1,1969.
Los inversores dan por descontado que la Reserva Federal (FED) subirá los tipos de interés en un cuarto de punto, hasta el 4,75% , en la reunión que mantendrá el próximo martes. El descenso de las ventas de viviendas nuevas, que contrasta con la fuerte subida de la venta de viviendas de segunda mano, conocido ayer, aumentó las dudas del mercado sobre las siguientes decisiones de la autoridad monetaria.
El euro contaba hoy con el dato del IPC provisional de marzo de Alemania que se elevó un 0,3% mensual y un 1,8% interanual cuando lo que se esperaba es que subiera un 0,2% y un 1,7% respectivamente. El yen seguía perdiendo posiciones tanto frente al dólar como frente al euro. Las palabras de Shin Nakahara, miembro del BoJ, no han pasado desapercibidas en el mercado. Según Nakahara, la decisión de acabar con la política monetaria ultra relajada que había caracterizado a Japón durante un lustro no se debería de haber tomado tan pronto, y a su juicio, se debería haber mantenido una política monetaria acomodaticia hasta haber tenido la seguridad de que los riesgos de deflación hubieran desaparecido. Estas declaraciones hacen que la posible subida de tipos de la que se hablaba en el mercado se disipen, haciendo cada vez más fiable la intención del Gobierno nipón de dejar invariados los tipos de interés durante este año.