
Por ALEJANDRO BERCOVICH - Aunque los exportadores siguen siendo los principales beneficiarios del esquema económico vigente desde la devaluación, la rentabilidad de las ventas industriales al exterior cayó un 5,9% interanual durante el último trimestre de 2005 y ya acumula una baja del 30% en comparación con el pico de 2002. Según el Indice de Performance Exportadora (IPE) que elabora el estudio Mayoral Consultores, el aumento de los costos internos viene horadando la ventaja que representan el tipo de cambio elevado y la buena racha de los precios internacionales de las commodities fabriles.
La menor rentabilidad de las exportaciones es una de las causas que explican la reducción del superávit comercial, junto con el impulso de las importaciones derivado del crecimiento económico. Además, el hecho de que las ventas argentinas al exterior estén compuestas en un 70% por combustibles y productos agrícolas y que en el resto pesen sobre todo los productos industriales de bajo valor agregado deja más expuesto al país ante los vaivenes del resto del mundo.
"Nosotros estamos en una situación en la que somos absolutos tomadores de precios, y por eso la suba de costos va carcomiendo los márgenes de las exportaciones. El mercado siempre es el que manda, pero en nuestro caso manda más todavía", explicó a El Cronista el economista Alejandro Mayoral.
El IPE mide la brecha entre los precios de venta y los costos de producción de los principales bienes industriales de exportación, ponderando las tarifas por servicios que pagan las empresas, el costo de las materias primas y los salarios. Para Mayoral, "puede ser que en el primer trimestre de 2006 se haya ganado algo de rentabilidad porque el tipo de cambio subió un escalón, de $3 a $3,10, pero el aumento de los costos es sostenido". De todos modos, el IPE sigue un 40% por encima de 2001.