Por Herbert Lash - NUEVA YORK - Las subidas por tres años de las acciones latinoamericanas ha generado preocupaciones sobre un sobrecalentamiento del mercado, pero una mirada a los balances de las empresas y a la salud de los gobiernos regionales deberían calmar esos temores, según inversores.
Los títulos latinoamericanos han sido los activos con mejor desempeño en los últimos tres años -con retornos de más de un 60% anual en el periodo- y se dispararon aún más a comienzos de este año, generando cierta preocupación entre los inversionistas.
Para reforZar esos temores están los recuerdos de los largos ciclos de auge y caída de la región y la gravedad del último derrumbe, una década atrás, cuando su contagio se esparció más allá de Latinoamérica y sacudió a los mercados asiáticos.
Sin embargo, los inversores que participaron del primer "Latin America Investment Summit" organizado por Reuters esta semana dicen que las semillas de la crisis mexicana del Tequila de hace una década ya quedaron atrás, porque los gobiernos se volvieron fiscalmente prudentes y la mayoría disfruta de superavits de cuenta corriente.
"Venimos de tres años muy fuertes y ese relativamente fuerte desempeño no creo que continúe", dijo Gonzalo Pangaro, gerente del fondo Latin America Fund <PRLAX.O> de T. Rowe Price Group Inc. <TROW.O>.
"Pero aún creo que los mercados latinoamericano lucen bien y seguirán teniendo un desempeño superior a otras regiones de mercados emergentes", agregó.
Los inversionistas preocupados por el pasado no pueden ver que las empresas están listas para crecer y están invirtiendo para mejorar las ganancias.
Ya no están comprometidas con "construir imperios" o gastar dinero sin cuidado, dijo Scott Piper, quien co-administra cerca de 2.300 millones de dólares en activos latinoamericanos para Morgan Stanley, en un comentario fuera del foro.
"Estas son corporaciones que están generando cada vez más altas rentabilidades, y lo están haciendo porque están teniendo mejores equipos de gerencia que están reinvirtiendo su capital más juiciosamente", dijo Piper.
LEJOS DEL PASADO
El flujo libre de caja -el efectivo que queda libre de gastos- que las empresas están inyectando en Latinoamérica ha aumentado dramáticamente.
La medida es una señal clave para los inversionistas debido a que muestra si las empresas pueden cumplir sus obligaciones e invertir para expandir sus negocios.
El flujo libre de caja creció más del doble en la región en los últimos cinco años y se ubicó en 65.000 millones de dólares en el 2005. Y se espera que este año llegue a 80.000 millones de dólares este año, dijo Piper.
En comparación, el flujo libre de caja generado en Latinoamérica en 1994, un año antes de que la crisis del Tequila contagiara su resaca, era de aproximadamente entre 3.000 y 4.000 millones de dólares, dijo el especialista.
La deuda neta en los balances de las empresas es ahora de menos de 0,8 veces las ganancias antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización (EBITDA), un nivel inferior a las 2 veces el EBITDA en que estaba en 1994. Y se espera que siga cayendo, según Piper.
"Esta es una región que no está ni cerca tan vulnerable de lo que solía estar, o de lo que la sabiduría convencional piensa que está", dijo Piper.
Pangaro dijo que sigue siendo optimista sobre la región porque las empresas tienen fuertes equipos de gerencia y grandes planes de inversión de capital que están siendo financiados con sus propios ingresos.
Y aunque los precios de las acciones han escalado, el crecimiento de las ganancias ha más que compensado cualquier incremento en los precios de los títulos, dijo el especialista.
Eso significa que las valuaciones en muchos casos son razonables.
Otro elemento para destacar son los préstamos en México, dijo Pangaro, quien destacó que el crédito privado equivale a un 20% del Producto Interno Bruto, una de las tasas más bajas de los mercados emergentes.
Banorte, el cuarto mayor banco de Méxito, que está dando un retorno sobre capital del 22%, aún se negocia a sólo 9 veces sus ganancias futuras.
La realidad y la percepción generalmente están enfrentadas, y puede que tome un tiempo para que las dos se encuentren, dijo Gary Garrabrant, el cofundador -con el magnate inmobiliario Sam Zell- de la firma de capitales privados Equity International.
Garrabrant invirtió en México antes de que las agencias calificadoras comenzaran a elevar la nota de la deuda soberana del país a grado de inversión en el 2000, un proceso que generalmente impulsa enormemente la confianza de los inversionistas en el país.
"En nuestro negocio nadie quería escuchar sobre México cuando comenzamos, y fuimos implacables en promover a México entre las instituciones", dijo Garrabrant.
"Una vez que subió su calificación, nadie quería dejar de hablar de ello", destacó.