El ministro de Estado de Planeamiento, Organización y Gestión de Brasil, Paulo Bernardo Silva, afirmó que su país mantendrá firmemente la política económica trazada por el presidente Luiz Inacio Lula Da Silva, de alto superávit fiscal y sostuvo que no intervendrá para frenar el proceso de apreciación del real.
Durante una charla com un reducido grupo de periodistas especialmente invitados, Bernardo comentó que el jueves de la semana pasada hubo una reunión de gabinete en la cual Lula ratificó todos los presupuestos de su política e indicó a sus ministros que "deben cumplir" con la misma, sobre todo en las actuales circunstancias, cuando el país se encuentra frente a una campaña electoral que, como todas, tendrá sus efectos económicos.
El funcionario, ante una consulta de Télam, indicó que entre tales presupuestos está el de no intervenir en el mercado cambiario, de manera que si la tendencia del real hacia su apreciación se mantiene, la misma no será afectada por intervenciones de la autoridad monetaria adquiriendo divisas en el mercado, aunque admitió que se podrá atender los reclamos de algunos exportadores mediante mecanismos alternativos. Bernardo recordó que Brasil, a pesar de esa avaluación ha seguido incrementando sus saldos comerciales superavitarios, con lo cual no se visualiza ninguna modificación en las estrategias monetarias y cambiarias, aunque admitió la posibilidad de atender, por otras vías, como créditos blandos y eximiciones impositivas, para sectores primarios especialmente perjudicados, como el cárnico y el aviar.
El funcionario fue electo ayer como nuevo presidente de la Asamblea de Gobernadores del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), a propuesta de la ministra de Economía y Producción de la Argentina, Felisa Miceli, durante la ceremonia inaugural de la XLVII Asamblea Anual de Gobernadores del BID, oportunidad en la que se opuso a la amnistía completa de las deudas con el organismo de un grupo de países.
Al respecto dijo que la postura de Brasil es la de encontrar soluciones para que esos cinco países (Bolivia, Guyana, Haití, Honduras y Nicaragua) tengan una mejora en sus problemas financieros, pero advirtió que la condonación lisa y llana perjudicará a otros países pobres de la región, los que no podrán seguir recibiendo ayuda, al tiempo que de proseguir con esa práctica se agotará el capital del BID.
Precisamente, en la ceremonia inaugural, marcó diferencias con los partidarios del jubileo por 3.500 millones de dólares estadounidenses, para esas naciones, del mismo modo que en su discurso, al salir en apoyo del presidente Lula, respondió al gobernador de Minas Gerais, Aécio Neves, quién había marcado sus claras diferencias a favor de la oposición, lo que fue interpretado por aquél como un discurso de la campaña electoral.
Al respecto, al ser preguntado por Télam por el discurso del titular del BID, el colombiano Luis Alberto Moreno, en el que se hizo la apología de los Tratados de Libre Comercio (TLC), marco elípticamente sus diferencias al responder: "Uno no tiene por qué estar de acuerdo con todo lo que se dice" y agregó que "Brasil tiene sus propias opiniones al respecto".
Ante otra pregunta de Télam sobre el cambio que representará para Brasil la puesta en marcha, durante los próximos días, de una superplataforma marina con la que el país, a través de Petrobras alcanzará su autoabastecimiento petrolero, respondió que su país no sólo se autoabastecerá sino que se convertirá en exportador, con todas las consecuencias que ello implicará ante la suba de los precios internacionales.
Tras descartar que en la propuesta electoral de Lula, para los próximos comicios presidenciales, esté una reforma al sistema de jubilaciones y pensiones, cosa que a su juicio no hará ningún candidato, aseguró que esta vez el presidente ganará "en una sola vuelta", y que presentará una propuesta de reforma política porque "no puede ser que el que saca el 60 por ciento de los votos tenga sólo el 25 por ciento de los parlamentarios".
Sostuvo que el congreso brasileño "está en crisis", razón de más para pensar que no es el tiempo para reformas económicas, más allá de que en el Ministerio de Planeamiento a su cargo se especule permanentemente con nuevas alternativas, aunque advirtió que "una cosa es pensar en largo, en una estrategia de futuro, y otra cosa es el día a día", que es lo que se debe atender en las actuales circunstancias.
Consultado sobre los diferentes reclamos sociales, respondió que la situación fue peor en el pasado y que "la gente comenzó a considerar la crisis como parte del paisaje; como parte lamentable del paisaje", sobre todo cuando los indicadores muestran un crecimiento más vigoroso, sobre todo por las políticas de inversión, incluyendo los nuevos proyectos enviados al parlamento.
En ese punto volvió a cargar contra el congreso brasileño al decir que tiene demoradas muchas iniciativas, como la del salario mínimo, enviada para su tratamiento en febrero pasado y que aún no comenzó a ser considerada, pero recordó que de momento el ejecutivo cuenta con partidas suficientes para seguir atendiendo las expansiones en carreteras, ferrocarriles, puertos especialmente y otras.
Respecto de su nuevo rol como titular de la Asamblea del BID evitó pronunciarse sobre la posibilidad de que se sume China al organismo, como lo hicieran ya otras naciones asiáticas, como Japón, muchos años atrás, y Corea del Sur recientemente, indicando que el tema será oportunamente discutido y que Brasil, en ese terreno, también atenderá a las razones de su política exterior.
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