¿Cuáles son los límites a la actual etapa de expansión de la economía argentina? Tres investigadores del Ieral, el centro de estudios de la Fundación Mediterránea pusieron el foco en tres potenciales barreras: 1) la disponibilidad de divisas, que en el actual modelo surgen cada años del balance comercial; 2) el frente fiscal y la deuda externa, tal cual quedó tras la reestructuración de la deuda en default y la cancelación anticipada de la deuda al FMI; y 3), la inversión, variable en la que, hoy por hoy, el miedo de los empresarios a perder mercado y oportunidades le está ganando a las advertencias "institucionalistas" sobre el modelo K.
Respecto del primer frente, Jorge Vasconcelos alertó que la actual abundancia de divisas no está garantizada por demasiados años. De hecho, el mercado ha tomado nota de esa posibilidad a través de tasas de interés reales menos negativas que antes y una morigeración de las expectativas de apreciación del peso. Pero la continuidad de la abundancia de divisas sigue siendo un supuesto "subyacente" de la política económica. El gobierno no habría prohibdo, si no, las exportaciones de carne.
Pero Vasconcelos advirtió que, si se excluye el comercio de combustibles, el superávit comercial 2005 cerró en u$s 5.500 millones, una cifra mucho menos impresionante que los más de u$s 10.000 millones de saldo total, y este año aquel saldo podría reducirse a u$s 2.000 millones. Además, bajo las actuales tendencias, el saldo de los combustibles adelgazará a razón de u$s 1.000 millones por año.
Por eso, a diferencia del optimismo heterodoxo sobre una expansión sin límites y de las advertencias ortodoxas sobre una inflación fuera de control, Vasconcelos ve una tercera posibilidad: que el modelo termine frenando por falta de divisas.
Debe tenerse en cuenta, precisó, que el nivel de importaciones respecto del valor agregado del campo y de la industria ya superó largamente los niveles de 1998. Para seguir importando (algo bueno para la especialización y la inversión) harán falta divisas. Y no es tan obvio que seguirán abundando.
Nadín Argañaraz trazó un panorama más optimista en el frente fiscal y de la deuda, aunque el resultado final dependerá, señaló, de qué hará Kirchner con cerca de $ 9.000 millones de saldo en exceso de lo presupuestado en 2006. De la respuesta, depende que el superávit esté en un máximo de 4,5% o un mínimo de 3,1% del PIB. En cualquier caso, son saldos más que suficiente para financiar los compromisos externos de aquí a varios años. "Estamos ante una oportunidad enorme", resumió Argañaraz.
Por último, Gabriel Sánchez confrontó los impulsos keynesiano y schumpeteriano con el reclamo "institucional" de calidad político-jurídica y santidad de los derechos de propiedad como motor de la inversión. Hasta ahora, dijo, los animal espirits empresarios van ganando por goleada. En 2005, ejemplificó, la inversión creció 22%, y explicó tres cuartos del aumento de la producción industrial.
Sin embargo, Sánchez identificó algunas limitaciones del proceso inversor, como la baja escala media de los proyectos, que condiciona la calidad y productividad del conjunto. Hasta ahora, precisó, la inversión ha sido generosa en actividades que combinan el dinamismo de la demanda externa (por caso de los países BRIC: Brasil, Rusia, India y China) pero relativamente menor en sectores con mayor riesgo institucional y más sensibles a la provisión energética.
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