Así como la incertidumbre acerca de la política económica, la arbitrariedad en las normas y reglamentaciones, y las deficiencias en la protección de los derechos de propiedad ensombrecen las oportunidades y reducen los incentivos para la inversión, un buen clima de negocios suministra un marco legal y regulatorio adecuado para promover la competencia, concretar el cumplimiento de los principios de gobierno corporativo, lograr la minimización y el control de las ineficiencias burocráticas, y mejorar el acceso a servicios financieros y de infraestructura.
Variados y numerosos son, entonces, los factores que contribuyen a crear y mantener un buen clima para atraer inversiones, pero fundamentalmente se destacan entre ellos la solidez de las instituciones públicas, la estabilidad política, el imperio de la ley, la baja corrupción y la previsibilidad.
Recientemente, fue difundido el resultado del estudio que mide el clima empresarial entre 82 países de todo el mundo y que fue elaborado por la unidad de análisis del grupo editorial británico The Economist, conocida como Economist Intelligence Unit (EIU). El primer puesto global, con una puntuación de 8,82, le correspondió a Dinamarca, que, según la publicación británica, será el país con mejor clima empresarial durante los próximos cuatro años. El segundo lugar fue para otra nación nórdica: Finlandia, que escaló a la segunda posición. Y siguieron, en ese orden, Canadá, Singapur, Holanda y el Reino Unido. Por su parte, los Estados Unidos cayeron desde la quinta posición hasta la octava, entre otras razones -según The Economist- por las preocupaciones acerca de la estabilidad macroeconómica del país.
En cuanto a la región de América latina, la mayoría de los países analizados retrocedieron puestos en el listado. Chile, que pasó del 20 al 22, continúa siendo el país latinoamericano mejor clasificado, con una puntuación de 7,81. México, Brasil, Costa Rica, Colombia, Perú y El Salvador también registraron descensos, en tanto que la Argentina y la República Dominicana mantuvieron los mismos puestos del año anterior. Los peores calificados fueron Ecuador, que pasó del puesto 65 al 72, Venezuela, que retrocedió del 70 al 77, y Cuba, que descendió del 80 al 81.
La publicación británica atribuye ese retroceso a que "el entusiasmo de esos países hacia la inversión extranjera será más selectivo que antes, debido al desencanto de sus poblaciones con muchas de las reformas liberales". Asimismo, la falta de competitividad es un problema creciente en muchas economías de la región. De acuerdo con el informe, "muchos de los países de América latina se enfrentan a posiciones políticas complicadas que no permitirán fácilmente las reformas".
Para elaborar el ranking, la unidad de análisis (EIU) tomó en cuenta más de 90 factores, entre ellos el atractivo del clima empresarial de los países analizados, su contexto político y económico y su estabilidad macroeconómica. El estudio también tuvo en cuenta las oportunidades del mercado, las políticas hacia las empresas privadas, el sistema fiscal, el mercado de trabajo y el desarrollo de las infraestructuras.
A pesar de que buena parte de las variables económicas gozan aquí de buena salud, según lo reflejan los diferentes índices publicados últimamente, la Argentina mantuvo la misma posición en el ranking que la ocupada en 2005. Ello debe atribuirse, entre otras cuestiones, al poco respeto por la seguridad jurídica y a la consecuencia necesaria derivada de esa situación, que se traduce en ausencia de inversiones. Por ese motivo es que es menester desarrollar una visión de conjunto del marco institucional que sirva para generar un apropiado clima de negocios, a fin de atraer inversiones productivas y, por ende, asegurarnos un sostenido crecimiento económico.
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