El informe laboral que se conoció en EEUU el pasado viernes se presentó como un escaparate para el mercado, que vio que la economía estadounidense seguía fuerte con un sector laboral dinámico. Este dato también le sirvió a los inversores para que siguieran creyendo que un nuevo incremento en el precio oficial del dinero estaba a la vuelta de la esquina.
En la zona euro, sin embargo, las expectativas sobre un posible incremento en el precio oficial del dinero se borraron de un plumazo tras el discurso del presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet. Los analistas esperaban que el responsable de la máxima autoridad monetaria europea confirmase la subida de los tipos para mayo, no lo hizo, es más afirmó todo lo contrario, haciendo creer al mercado que la situación de la inflación no necesitaba una nueva subida de tipos. La reacción no se hizo esperar e hizo que la divisa comunitaria cayese desde la cota de 1,23 que había alcanzado frente al dólar.
En la sesión de hoy, la falta de datos tanto en la zona euro como en EEUU, han invitado al cruce entre sus divisas a la calma. No ha habido demasiado movimiento entre el dólar y el euro. A poco del cierre de los mercados del Viejo Continente, el euro se cambiaba en 1,2100 dólares y su cruce con el billete verde se mantenía prácticamente plano. El Banco Central Europeo (BCE) fijaba el cambio oficial del dinero en 1,2099.
La libra sí que ha contado con referencias macro, ya que hoy se publicaba el dato de los precios de las viviendas británicas en febrero y el PPI británico de marzo. La tasa interanual en el precio de las viviendas bajó hasta el 3,6%, por debajo del 4,3% de enero, y muy lejos del 4,7% que esperaba la mayoría. Sin embargo, esta cifra no causó una gran reacción en el mercado, ya que el PPI de marzo se situó por encima de las previsiones del mercado, por lo que la divisa británica pudo apreciarse frente al dólar un 0,1%, y mantenerse prácticamente plana en su cruce con el euro.