
Por CLARA AGUSTONI - Las Obligaciones Negociables (ON) representan hoy una alternativa relativamente barata de financiación para las empresas argentinas. La caída del riesgo de los países emergentes y la mejora en la calidad crediticia de las compañías son el sostén para que los rendimientos de la deuda corporativa promedien niveles históricamente bajos. Sin embargo, en el mercado aseguran que la escalada alcista que recientemente han iniciado las tasas internacionales está empezando a revertir esta situación.
De este modo, si comparamos el rendimiento promedio de los bonos corporativos argentinos que establece el índice ICOR del Banco Río, puede verse que en octubre de 2005 el retorno era de alrededor del 6,5%, cuando hoy ya ha trepado hasta el 7,2%. Sin embargo, estos rendimientos aún pueden considerarse bajos, teniendo en cuenta que a junio de 2002 – en plena crisis económica– la tasa promedio de las ON llegó a tocar el 27% y a octubre de 2000, se ubicaba en torno al 10%.
"La caída más importante en el rendimiento de la deuda corporativa se dio desde la crisis hasta 2004. A partir de ese año, las tasas han seguido cayendo pero en menor escala. Además, la tendencia al alza del interés internacional ya está revirtiendo la situación", aseguró un analista de un banco privado de primera línea. Ayer la tasa de los bonos a 10 años cerró en niveles de 4,95%.
Para Rafael Ber, de Argentine Research, éste será un buen año para las ON. "En principio, porque hay un retorno a la inversión en dólares, lo que le está dando impulso a la deuda corporativa. Así, una demanda creciente sumada a la baja en el riesgo país hacen que las tasas estén bajas. Hoy conseguir un 8% en una ON es muy difícil", aseguró Ber.
Las empresas no han sido indiferentes a la oportunidad que representa poder financiarse a tasas bajas. Muchas incluso, han aprovechado para rescatar sus viejos bonos y refinanciarse a un menor costo con nuevas emisiones. El caso de Hipocaterio, por ejemplo, es paradigmático.
Las emisiones genuinas, es decir, aquellas que son realizadas por fuera de un proceso de reestructuración de pasivos, prácticamente había desaparecido con la crisis. Mientras que en 2001 sumaban cerca de u$s 7.000 millones, en 2005 sólo alcanzaron u$s 404 millones. En los primeros tres meses de 2006, en tanto, ya se emitieron más de u$s 200 millones.
"El mercado se está despertando paulatinamente. Este año incluso se ha visto una emisión en pesos, como fue la de Arte Gráfico Editorial (AGEA) que incorporó una novedad al mercado: un cupón de intereses ajustable por CER", dijo Juan Pablo Vera, de Tavelli Sociedad de Bolsa. De esta forma, las empresas parecen haber encontrado la vuelta a la imposibilidad que hoy tienen de colocar deuda con capital ajustable por CER, condición requerida por los inversores pero aún exclusiva del Gobierno.
Ahora bien, los analistas coinciden en que uno de los principales obstáculos que presenta la deuda corporativa es la poca liquidez de su mercado secundario, lo que limita el espectro de inversores potenciales. "El que compra un bono corporativo hoy sabe que deberá guardarlo a finish", sostuvo Vera.