El mercado de divisas
ha vuelto a vivir hoy una jornada pobre en referencias macroeconómicas a los dos lados del Atlántico. El mercado ha centrado su atención sobre los máximos representantes de la política monetaria.
El Banco de Japón ha decidido dejar los tipos de interés invariados, y optar por la cautela. La FED no ha movido todavía ficha, pero los analistas consideran que está en la recta final de un ciclo de subidas. Mientras tanto, desde el Banco Central Europeo (BCE) se reitera el mensaje de reactivación de la economía de la eurozona.
Además, los inversores aguardan al dato que se conocerá mañana en EEUU del déficit comercial. Los movimientos en el mercado no han sido demasiado bruscos ni se han producido muchas diferencias en los cruces de las principales divisas mundiales. El euro continúa fuerte frente al dólar, que a falta de datos macro en los que apoyarse, se limitaba a intentar resistir el tirón de la divisa comunitaria.
En las últimas horas, el consejero del Banco Central Europeo (BCE), Klaus Liebscher ha repetido las palabras del máximo representante del BCE, Jean-Claude Trichet, en las que se reclamaba prudencia sobre la inflación y confianza en el repunte de la economía de la eurozona. A pesar de que todo indica que no se subirán los tipos de interés en mayo, algo por lo que apostaron los inversores durante gran parte de la semana pasada, Liebscher señaló que "todavía se necesita actuar" para controlar la inflación, declaraciones que han incidido en los ánimos de los analistas que ya no saben a que atenerse en cuanto a las posibles subidas de tipos que se puedan producir en los próximos meses por el BCE. Ya apuntó Trichet en sus declaraciones del pasado 6 de abril que no se cerraba la puerta a un posible aumento del precio oficial del dinero en junio en Madrid.
Sin duda, el dato estrella del día, por ser el único, ha sido el índice Zew de confianza inversora de Alemania en abril. Este indicador se situó en los 62,7 puntos, por debajo de los 65 esperados, y también de los 63,4 del mes de marzo. A pesar de que este índice en la locomotora de la eurozona no ha resultado como se esperaba, el mercado ha centrado su atención sobre las palabras del consejero del BCE esperando que el reajuste al alza de los tipos de interés de la eurozona se realicen en los próximos meses.
Poco antes del cierre de los mercados del Viejo Continente, el euro se cambiaba en 1,2127 dólares y se apreciaba un 0,1%. El BCE fijaba el cambio oficial en 1,2105.
El yen ha sufrido la decisión, esperada por otra parte, del Banco de Japón (BoJ) de mantener invariados los tipos. Se confía en que la recuperación de la economía japonesa se ha convertido en un proceso sostenido, pero se opta por la prudencia para subir los tipos de interés. Los inversores confían en que el incremento del precio oficial del dinero se produzca a principios de verano. El yen se depreciaba frente al euro, un 0,2%.