El mercado ha despertado hoy con una
agenda huérfana de referencias macroeconómicas en las que apoyarse. Los datos que se conocieron ayer al otro lado del Atlántico no parece que hayan alejado el anuncio que la Reserva Federal (FED) hizo al publicar las actas de su última reunión. Las posiciones que aventajó estos dos últimos días el
dólar, que está cerca de mínimos de siete meses frente a la divisa comunitaria, al euro no han sido suficientes para evitar que el billete verde terminara la semana depreciándose frente a la divisa comunitaria.
De los pocos asuntos que han hecho variar la balanza a favor de la moneda única, se encontraba la decisión del banco suizo Riksbank de aumentar en un 13% la producción de sus reservas mantenidas en euros, que ya son del 50%. Las de dólares, sin embargo, se reducirán en 17 puntos. Este hecho unido a la idea de que la racha alcista en el precio oficial del dinero en EEUU está próxima a su fin presionó al billete verde frente a la divisa comunitaria un 0,1%. La importante bajada en las solicitudes por subsidio de desempleo en EEUU que el mercado conoció ayer y el índice manufacturero de la FED de Filadelfia, que también recogió mayores tensiones inflacionistas, no fueron suficientes para revitalizar a su divisa. Además el índice de indicador de indicadores se situó por debajo de lo previsto.
Ante este escenario, el mercado de divisas despide la semana centrando su atención en la próxima en la que se conocerá el índice IFO de Alemania y el PIB estadounidense, que podrán acentuar la diferencia entre el euro y el dólar, o bien, producir un cambio de giro en la cotización de las principales monedas mundiales. El euro se cambiaba en 1,2337 dólares y se apreciaba un 0,3%. El Banco Central Europeo (BCE) fijaba el cambio oficial en 1,2315.
La libra no ha podido frenar la bajada que experimentó ayer tras conocerse el dato del IPC británico, que se situó por debajo de lo que esperaba el consenso del mercado. Este índice se quedaba en el 1,8%, dos décimas por debajo de lo estimado. Hoy, y ante la ausencia de datos macroeconómicos a los que agarrarse, la divisa británica continuaba perdiendo terreno frente al euro un 0,1%. Sin embargo, la debilidad del dólar fue aprovechada por la libra que conseguía avanzar un 0,2%.
El yen por su parte, y pese a que el índice del sector servicios no se ha portado como esperaba el mercado, ha conseguido apreciarse tanto frente al billete verde casi un 0,5% como frente a la divisa comunitaria un 0,1%. Los inversores, ante la falta de datos, se han apoyado en las expectativas de que el Banco de Japón (BoJ) suba los tipos de interés a principios de verano.