La sesión de hoy ha tenido un protagonista indiscutible,
después de la última reunión del G7, el yen. La presión lanzada en la cumbre para lograr una mayor flexibilidad en las divisas asiáticas ha empujado a máximos de tres meses frente al dólar a la moneda japonesa.
El euro, por su parte, ha perdido terreno en casi todos sus principales cruces a pesar de contar con referencias macroeconómicas que no le han sido desfavorables. La resaca de la reunión del G7 ha dominado la sesión del mercado de divisas y ha inclinado la balanza a favor de la divisa nipona, hasta tal punto que ha tenido que salir a la palestra el viceministro de Finanzas japonés, Koichi Hosokawa, que ha manifestado su insatisfacción con la evolución del yen.
Este malestar expresado por Hosokawa ha hecho que el viceministro advirtiera que vigilará atentamente a su divisa por si se hiciera necesario tomar alguna otra medida: los japoneses están dispuestos a comprar dólares si es necesario, ya lo han hecho otras veces. La decisión del G7 ha hecho mella en el mercado de divisas y ante este escenario, la moneda japonesa se apreciaba un 0,7% frente al dólar y el billete verde se cambiaba en 114,99 yenes. Frente al euro avanzaba casi un punto porcentual y la divisa comunitaria se cambiaba en 142,01 yenes.
La divisa comunitaria ha visto como perdía en casi todos sus cruces. Pese a que a primeras horas de la sesión la moneda única superó la cota del 1,24 frente al dólar, por primera vez en siete meses, este hecho no impidió que a poco del cierre de la sesión la moneda estadounidense lograse ganarle ventaja a la divisa comunitaria y se apreciase un 0,1%. El Banco Central Europeo (BCE) fijaba el cambio oficial en 1,2365 dólares. Ni el déficit de la eurozona, que se redujo en 2005 hasta el 2,4% del PIB, frente al 2,8% de 2004 ha apoyado al euro.
Pero este no fue el único dato con el que contó la divisa comunitaria. Hoy también se conocía que la producción industrial alemana registró un incremento en febrero del 1% mensual, cuando los analistas esperaban una subida bastante inferior, del 0,3%. Ni este buen dato llegado desde la locomotora de la zona euro ha logrado que la divisa comunitaria recuperase el terreno perdido. Una pequeña recogida de beneficios tras las subidas que ha protagonizado el euro en los últimos días podría ser una de las respuestas a la pérdida de fuelle de la moneda única.