La sesión ha estado marcada por los datos macroeconómicos que se conocieron hoy a los dos lados del Atlántico y que han hecho
revivir las expectativas de nuevas subidas de tipos de interés tanto por parte de la Reserva Federal (FED) como por el Banco Central Europeo (BCE). El cruce entre el euro y el dólar ha registrado pocos cambios, aunque al billete verde le ha costado aguantar el tirón de la divisa comunitaria.
Tanto el dato de pedidos de bienes duraderos de marzo como el de venta de viviendas nuevas del mismo mes que se publicaron hoy en EEUU, revivieron a un dólar que llevaba algunos días adormilado. Los pedidos de bienes duraderos registraron un avance del 6,1% mensual, frente a la subida del 1,8% que esperaban los analistas. Además, este dato también mejoró con respecto al de febrero que se revisó al alza del 2,7% al 3,4%. La cifra de venta de viviendas nuevas tampoco se quedó atrás, y registró un aumento de un 13,8% con un ritmo anualizado de 1,21 millones de unidades.
Sin embargo, el euro no se quedó atrás. El tirón de la divisa comunitaria se hizo pesada para el dólar que únicamente pudo mantener, durante casi toda la sesión, su cruce con la moneda única prácticamente plano. El motivo, que las referencias macro que se conocieron en la zona euro también superaron las expectativas de los analistas.
La cifra de los pedidos industriales de la eurozona subieron un 2,7% en febrero, con respecto a enero y avanzaron un 13,3% interanual. Los analistas esperaban un aumento del 0,2% mensual y del 11,7% interanual.
El único dato publicado hoy que no mejoró las expectativas del consenso del mercado, aunque tampoco defraudó, fue el de la producción industrial de la zona euro, ya que no mostró variaciones en febrero con respecto al mes anterior, tal y como esperaban los analistas. No obstante, subió un 3,2% en términos interanuales.
Poco antes del cierre de los mercados del Viejo Continente, la divisa comunitaria se cambiaba en 1,2438 dólares, y se apreciaba un 0,1%. El BCE fijaba el cambio oficial en 1,2425.
En cuanto al yen, el Gobierno japonés parece que está consiguiendo lo que se propuso el lunes: frenar la evolución de su moneda una vez que se conoció la decisión del G7 de fortalecer las divisas asiáticas, en concreto del yuan. La advertencia de que Japón podría comprar activos en dólares para evitar que la divisa nipona siguiera avanzando frente al billete verde, que el ministro de Finanzas nipón hizo pública el lunes pasado, hizo efecto y el yen se mantenía prácticamente plano en sus principales cruces. El dólar se cambiaba en 114,92 yenes.