El mercado de divisas ha centrado toda su atención en las palabras del presidente de la Reserva Federal (FED),
Ben Bernanke que hoy intervenía en el Congreso estadounidense. Desde ayer, cuando el libro Beige de la FED recalcó que el crecimiento económico sigue siendo sólido, los inversores fijaron su interés en EEUU y en su moneda. Sin embargo,
las palabras de Bernanke no respondieron a los temores del mercado sobre las presiones inflacionistas. Además, la decisión del Banco de China de subir los tipos de interés ha tenido su efecto en el
yen que, a pesar de los esfuerzos del Gobierno japonés por mantener controlada la evolución de su moneda, se apreciaba frente al dólar. A pesar de que las peticiones semanales de subsidio de desempleo, que se publicaron a primera hora de la sesión en EEUU, resultaran peor de lo esperado, ya que se preveía un aumento de 2.000 solicitudes y resultaron 11.000 peticiones más, el dólar se mantenía prácticamente plano frente al euro. Esta referencia no parecía preocupar demasiado al mercado puesto que lo que más le interesaba eran las palabras de Bernanke que, sin embargo no han resultado demasiado favorables a la moneda estadounidense.
El dólar perdió fuelle una vez que el responsable de la máxima autoridad de EEUU aclaró que los datos macroeconómicos conocidos desde marzo no han cambiado la visión de la FED sobre los tipos de interés. Estas palabras, unidas a la confirmación de que es probable una pausa en la racha alcista del precio oficial del dinero en EEUU, aunque no el fin del ciclo, aumentó aún más la ventaja del euro frente al dólar.
El euro, al que se le presentó el día prácticamente huérfano de referencias macroeconómicas, avanzó rápidamente frente al dólar una vez que se conocieron las palabras de Bernanke. Poco antes del cierre de los mercados del Viejo Continente, la divisa comunitaria se situaba en máximos de cerca de un año y se cambiaba en 1,2543 dólares, avanzando cerca de un 0,8%.
El yen también avanzaba posiciones frente al dólar después de que el Banco de China anunciase una subida de tipos. Ni las advertencias del Gobierno nipón de que si la moneda japonesa continuaba apreciándose frente a sus principales divisas llevaría a cabo compras de activos en dólares, han podido evitar la tentación de las compras de yenes por parte de los inversores. La divisa japonesa se apreciaba un 0,6% frente al billete verde.