El mercado tenía todos sus sentidos puestos en el discurso de Jean-Claude
Trichet, presidente del Banco Central Europeo, y en las posibles decisiones que se podrían adoptar en la reunión del Consejo de Gobierno. Aunque los inversores también han contado con referencias macroeconómicas a los dos lados del Atlántico, las palabras de Trichet han calado en el ánimo de los inversores que
se han lanzado a la compra de euros, por lo que la divisa comunitaria ha llegado a acercarse a la cota del 1,27 dólares. En cuanto a la libra, la decisión del Banco de Inglaterra le dio un respiro a su moneda que consiguió apreciarse frente a un debilitado dólar. Se vivía una jornada con pocos cambios en los principales cruces de divisas, a pesar de que los datos que se conocieron en EEUU pronosticaron una próxima subida de los tipos de interés. Sin embargo, las palabras de Trichet cambiaron de rumbo la sesión.
Como ya adelantara en la anterior reunión del BCE hoy no se ha incrementado el precio oficial del dinero, que se ha mantenido en el 2,5%, sin embargo, las presiones inflacionistas al alza a las que se refirió el responsable de la máxima autoridad de política monetaria de la zona euro se antojaban como la antesala de la, ya insinuada, subida de tipos en junio en Madrid.
El presidente del BCE declaró hoy que la entidad ejercerá una “estrecha vigilancia” para asegurar que los riesgos para la estabilidad de los precios a medio plazo no se materialicen, incrementados en las últimas semanas por el alza de los precios del petróleo. Trichet señaló que los riesgos parecen equilibrados a corto plazo, aunque achacó a los altos precios del crudo como uno de los principales causantes de las presiones inflacionistas. Pese a que el presidente del BCE indicó que la inflación, probablemente, permanecerá por encima del 2% a corto plazo, añadió que se mantienen las condiciones para el crecimiento.
Aunque las palabras de Trichet fueron el plato fuerte de la sesión de hoy para los analistas, el mercado también contó con referencias macroeconómicas. En la eurozona se publicaron la cifra de las ventas minoristas de marzo que cayeron un 0,8% mensual, cuando los expertos esperaban un incremento del 0,1%. El índice PMI de servicios tampoco estuvo a la altura de lo que esperaban los analistas, ya que registró una lectura de 58,3 puntos en abril cuando el mercado preveía una marca algo superior, de 58,6 puntos.
En EEUU, los datos macro superaron las expectativas de los analistas. Pese a que las solicitudes semanales de subsidio de desempleo subieron por encima de lo esperado, el dato de productividad laboral en el primer trimestre subió un 3,2%. Los economistas de Wall Street esperaban que este indicador subiera al 2,9%. El dólar no logró aprovechar, si quiera, el dato de los costes laborales del primer trimestre de EEUU, que subieron un 2,5%, el doble de lo que había barajado el mercado.
A pesar de que los datos macro en la zona euro no estuvieron a la altura de las expectativas y de los que se publicaron en EEUU si que superaran las estimaciones de los analistas, las palabras de Trichet tuvieron más peso y, a poco del cierre de las bolsas europeas, el euro se cambiaba en 1,2691 dólares y se apreciaba cerca de un 0,4%.
A la libra le ha sentado bien la decisión del Banco de Inglaterra de dejar invariados los tipos de Interés al 4,5%, ya que todavía existían ciertos temores sobre una posible bajada en el precio oficial del dinero. La divisa británica aprovechó la debilidad del dólar y consiguió apreciarse un 0,4%.