La multitud de referencias acumuladas en las últimas horas aumentaba la amplitud de las variaciones entre las principales divisas. El mercado continuaba bajo el efecto de la decisión ayer de la Reserva
El mercado de divisas vivía una jornada más que movida. La certidumbre de próximas subidas en los tipos de interés en la zona euro contrastan con la incertidumbre del rumbo que tomará a partir de ahora la Reserva Federal, que no aclaró en su reunión de ayer las dudas de los inversores. Desde el BCE se han encargado hoy de reiterar que los tipos siguen muy bajos, y el PIB de la eurozona se ha acelerado al 2%, mientras que en EEUU han surgido datos macro menos positivos de lo esperado. El euro se reforzaba en máximos de un año frente al dólar, en una sesión en la que despuntaba la libra, impulsada por las cifras de producción manufacturera, y flojeaba el yen.
Federal de mantener la puerta abierta a nuevas subidas de los tipos de interés, después de situarlos en el 5%. Su impacto, en cambio, se fue diluyendo, también a raíz de las nuevas referencias conocidas.
Desde la propia Fed recalcaron ayer que el signo de los datos económicos que surjan en las próximas semanas determinará si se opta por el freno en las subidas de tipos. Los publicados hoy en EEUU han sido menos favorables de lo previsto por los inversores. Las peticiones semanales de subsidios de desempleo descendieron sólo en 1.000 solicitudes, para situarse en 324.000, frente a las 316.000 esperadas. Además, las ventas minoristas crecieron en abril un 0,6%, dos décimas menos de las proyectadas por los analistas.
Desde la eurozona las referencias tuvieron un cariz muy distinto, sobre todo las que procedieron desde el BCE. Su presidente, Jean Claude Trichet, ha insistido en una intervención en Austria que mantendrá una “fuerte vigilancia” a la evolución de los precios. Más explícito ha sido el consejero del BCE Nout Wellink, que ha destacado que los tipos de interés en la eurozona siguen demasiado bajos, y los analistas incluso no descartan una subida más contundente de lo habitual en el mes de junio.
La divisa comunitaria además ha recogido la aceleración del crecimiento económico en la eurozona. En el primer trimestre el PIB aumentó al 2%, dos décimas más que en los tres últimos meses de 2005, a pesar de que las cifras de crecimiento en Alemania no fueron todo lo buenas que se esperaba. Poco antes del cierre de la sesión en las bolsas europeas, el euro se afianzaba en zona de máximos de un año, al apreciarse un 0,5% frente al billete verde y consolidarse con cierto margen sobre la cota de 1,28 dólares. Pese a la renovada fortaleza de la moneda única, su cotización no podía seguir la contundente apreciación de la libra esterlina, disparada después de conocerse que la producción manufacturera en Reino Unido registró su mayor aumento en casi un año, un 0,7%, más del triple del 0,2% previsto.
El yen, al igual que el dólar, tampoco vivía hoy una de sus jornadas más alcistas. La posibilidad de que desde Japón opten por realizar ventas de su divisa para paliar los efectos que han presionado a la baja a la Bolsa de Tokio desinfló al yen, que perdía un 0,38% frente al dólar.