El mercado de divisas seguía bastante movido hoy. El rumbo que tomará la Reserva Federal (FED) no quedó del todo claro en el mensaje que lanzó hace un par de días cuando anunció que subía el precio oficial del dinero al 5%, y dejó abierta la puerta a nuevas subidas. Lo que sí parece estar más claro son las intenciones del Banco Central Europeo (BCE) de subir los tipos de la eurozona. Por lo menos eso es lo que se desprende de las declaraciones de algunos de sus miembros, entre ellos su presidente. El dólar era incapaz, incluso, de aprovechar la sorprendente caída del déficit comercial de EEUU en marzo. La divisa comunitaria llegó a apuntarse un nuevo máximo de más de un año, al situarse en el 1,2945 dólares. Poco antes del cierre de los mercados del Viejo Continente se cambiaba en 1,2886 y se apreciaba un 0,3%. El BCE no para de esgrimir razones para argumentar una próxima subida de tipos de interés. La institución que dirige Jean-Claude Trichet advirtió en el último informe mensual de la entidad del riesgo de la estabilidad de los precios. El informe se hizo eco también de las tensiones inflacionistas que existen en la zona, dado los altos precios del crudo. A su vez, recalcó la ligera recuperación que está viviendo la zona euro y que ha llevado a la Comisión Europea a elevar sus previsiones económicas para el conjunto del año. Además, hace unos días Axel Weber, miembro del BCE, ya indicó que serían necesarias nuevas subidas en los tipos de interés de la zona euro. Estas declaraciones de intenciones pesaron más que los datos que hoy engordaron la agenda macroeconómica de la eurozona, ya que las referencias se situaron en línea con lo esperado. El IPC de Alemania se situó en línea con lo esperado. Subió en abril un 0,4% frente a marzo y un 2% en términos interanuales. Ni siquiera estas referencias macro desanimaron a los inversores que seguían apostando por la compra de euros en el mercado de divisas. Es más, las alentadoras insinuaciones sobre un posible repunte de la inflación en la zona euro y las perspectivas, cada vez más certeras, de que se producirán nuevas subidas de tipos pesaron más que los datos procedentes de EEUU que han dado más señales de que la inflación no está totalmente contenida. En la cabeza de los inversores todavía resuenan las palabras de Trichet en las que dejó la puerta abierta a un posible incremento del precio oficial del dinero en junio en Madrid. Pese a que el dólar contó con unas referencias que daban más muestras de que se podrían esperar nuevas subidas de tipos, no sirvieron para dar un respiro a un billete verde que lleva varios días bastante débil. El déficit comercial en EEUU bajó en marzo un 5,6% hasta los 62.000 millones de dólares , un descenso mayor del que se esperaban los expertos que lo estimaron en 67.200 millones. Además, los precios de importación subieron un 2,1% en abril por el fuerte incremento de los precios del petróleo. Los analistas barajaban un repunte del 0,8%. |