El dólar sigue en un estado débil, a pesar de que la Reserva Federal (FED) anunciara la semana pasada que podrían producirse nuevas subidas de tipos de interés, por lo que la racha alcista en el precio oficial del dinero no estaría cerrada.
Ni siquiera esas palabras balsámicas han logrado apartar de las compras de euros a los inversores y la divisa comunitaria seguía ganando terreno a un billete verde cada vez más flojo. Además, el yen volvía a la carga hoy con el mercado interesado por la evolución de la economía nipona y
esperando impaciente el anuncio de la subida de tipos en Japón. El dólar no ha sacado partido de la sorprendente caída en el indicador Zew de mayo, que refleja la opinión sobre las expectativas a medio plazo de la economía alemana, y que ha caído diez puntos por debajo del consenso. Tampoco ha aprovechado el dato de la producción industrial estadounidense que ha resultado por encima de lo que esperaba el mercado, ya que creció un 0,8% en abril con respecto al mes anterior. La previsión de los analistas era de un repunte del 0,4%. Además, la industria estadounidense operó al 81,9% de su capacidad el pasado mes en relación con 81,5% que esperaban los economistas.
Sobre el billete verde ha pesado más el dato de la inflación subyacente de los precios de producción que demuestra que están contenidos. Los precios de producción subieron un abultado 0,9% en abril, impulsados por el encarecimiento de los costes energéticos, aunque sin tenerlos en cuenta los precios demostraron estar bastante contenidos. El indicador subyacente apenas subió un 0,1%, por lo que se instala en la misma cifra que el mes anterior, e indica que el encarecimiento de la energía no está provocando una inflación generalizada.
Por si no fuera poco, hoy también se conocía que la construcción de viviendas en EEUU retrocedió un 7,4% en abril, por tercer mes consecutivo hasta alcanzar un ritmo anualizado de 1,85 millones de unidades. Se trata de la mayor caída en más de un año, lo que ha dejado a este indicador en su nivel más bajo desde noviembre de 2004.
Es por todo esto, que a pesar del soplo de aire que le otorgó la FED hace unos días al dólar cuando anunció que el ciclo de subidas de los tipos de interés todavía no había llegado a su fin, hoy los datos macro no han acompañado a esta decisión. Además, el euro ha contado con otras referencias que se han situado por encima de las previsiones.
Por un lado, el mercado conocía que la producción industrial en la zona euro subió inesperadamente un 0,4% mensual en marzo con respecto al mes anterior, cuando los analistas esperaban que se produjera un descenso del 0,4% debido a las decepcionantes cifras de Alemania. Este dato daba más muestras de que las presiones inflacionistas de las que hablaban, hace unos días, algunos miembros del Banco Central Europeo (BCE), no están contenidas. Por lo que parece cada vez más cerca que una subida de tipos en la eurozona se produzca en breve. Además, el presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, no cerró la puerta a que esta subida se produjera en junio en Madrid.
Por ello, y poco antes del cierre de las bolsas europeas, el euro se apreciaba cerca de un 0,4% frente al dólar y se cambiaba en 1,2840. El BCE fijaba el cambio oficial en 1,2817 dólares. Pero no era, únicamente, con la divisa comunitaria con la que el dólar no pudo levantar cabeza. El yen continuó hoy con su avance sobre la divisa estadounidense, apoyado en las expectativas de que se produzca una subida de los tipos de interés en Japón antes del verano. La moneda nipona se apreciaba cerca de un 0,6% frente al dólar y la moneda estadounidense se cambiaba en 110,165 yenes.