En la zona euro, la inflación registró un incremento del 0,7% en abril, un punto porcentual por encima de lo que esperaban los analistas. No obstante, a pesar de que estos datos podría mantener la racha alcista del euro, el aumento de la inflación en EEUU, frenó su avance y dio a la divisa estadounidense un respiro tras varias jornadas de debilidad.
El IPC estadounidense creció un 0,6% en el mismo mes, frente al 0,5% que estimaba el consenso. La evolución de los precios estadounidenses debería llevar a la Reserva Federal (FED), según los expertos, a seguir subiendo los tipos de interés. Además, la máxima autoridad en política monetaria estadounidense ya dejó claro que todavía tiene la puerta abierta a nuevas subidas, con lo que se diluyó el temor de una posible pausa en el ciclo alcista del precio oficial del dinero en EEUU. Con todos estos datos, poco antes del cierre de la sesión el euro se depreciaba un 0,6% frente al billete verde y se cambiaba a 1,2778 dólares. El Banco Central Europeo (BCE) fijaba el tipo de cambio en 1,28.
Pero la atención del mercado en la sesión de hoy no se ha concentrado únicamente en el euro y el dólar como viene siendo habitual. Los inversores también han puesto el ojo sobre el Comité de Política Monetaria del Banco de Inglaterra (BoE), ya que por primera vez en casi ocho años, se han enfrentado tres opciones distintas en torno a los tipos de interés.
Reino Unido se venía definiendo por mantener invariados sus tipos de interés, sin embargo, hoy no sólo ha habido una nota discordante en esta reunión. Al saliente Steve Nickell, quien lleva varias jornadas abogando por la bajada de los tipos de interés, se enfrentó a otro de los miembros del BoE, quien apostó por subir las tasas 25 puntos básicos. El mercado sigue apostando por la cautela aunque la libra conseguía apreciarse frente al euro cerca de un 0,5%.