Los comentarios de Trichet han evitado que la moneda única perdiese una vez más terreno frente al dólar. De hecho, al principio de la jornada el billete verde mantenía la fuerza con la que había despegado el pasado viernes y que se vio incrementada tras la entrada en escena hoy también del director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Rodrigo Rato, que ha pedido al BCE que no amenace al crecimiento de la zona euro.
En el transcurso de la mañana, no sólo la comparencia de Trichet ha empujado a la moneda europea. El Viejo Continente despertó con el dato macro de su déficit comercial, que en marzo se redujo un 60% con respecto a febrero, al registrar 1.200 millones de euros debido principalmente, a un aumento del 1,2% en las exportaciones y a una reducción del 1,4 en las importaciones. También ha beneficiado al euro el optimismo mostrado por el Bundesbank, en su boletín de mayo, en el que subraya que la economía alemana se aprovechará en los próximos meses de la fortaleza de la coyuntura mundial, que logrará crecer pese al lastre de los precios del petróleo. La autoridad monetaria de Alemania asegura que sacará partido en todo caso, del crecimiento global gracias a su elevada competitividad. En este clima de declaraciones y referencias macroeconómicas ausentes en EEUU, poco antes del cierre del mercado, el euro se apreciaba un 0,35% frente al billete verde y se cambiaba a 1,2815 dólares. El BCE fijaba el tipo de cambio en 1,2753 dólares.
El yen se ha convertido en uno de los principales perjudicados de la sesión después de la intención del ministro de finanzas japonés de seguir respaldando a la economía con tipos de interés cero. La divisa nipona ha mantenido la racha a la baja con la que concluyó la semana pasada y se ha depreciado en los principales cruces de divisa. Así, frente al dólar perdía un 0,32% de su valor y con respecto al euro, un 0,56%.