
Por FLORENCIA DONOVAN y SANTIAGO CHELALA - El Gobierno recibió en abril $ 600 millones del Banco Central, como parte de las ganancias que la entidad obtuvo en 2005. El aporte fue fundamental para engrosar los $ 1.530 millones de superávit fiscal primario logrados en dicho mes (explica más de un tercio del total), ya que de otro modo las cuentas fiscales hubiesen mostrado un fuerte deterioro. La situación se repetirá en mayo, con un envío de $ 400 millones.
Las utilidades del Central fueron generadas, básicamente, por los intereses que dejó la colocación de las reservas internacionales en el extranjero.
La preocupación por la disminución del superávit primario es una constante en muchos analistas. Incluso el ex ministro de Economía, Roberto Lavagna, salió al cruce de la suba de gastos y la reducción del ahorro público en una conferencia que brindó la semana pasada en la Universidad Austral, con fuertes críticas al Gobierno.
La transferencia fue confirmada por fuentes del Banco Central y se encuentra dentro del marco previsto por la Carta Orgánica. Sin embargo, el superávit primario perdió calidad al ser sustentado por otros organismos del Estado.
Las ganancias del El BCRA en el 2005 superaron los $ 1000 millones, pero la entidad no entregará la totalidad de esos recursos al Tesoro. Sólo se transfieren las ganancias realizadas y no las devengadas (estas últimas figuran en los papeles pero aún no se ejecutó el instrumento financiero que las generó).
Según las fuentes, los recursos estaban previstos en el Presupuesto 2006. En la planilla oficial que la Secretaría de Hacienda entrega cada mes, la transferencia aparece bajo el nombre de "rentas de la propiedad". Pero el grado de detalle de las necesidades de financiamiento y sus aplicaciones resulta escaso y difícil de identificar.
El año pasado, el BCRA no realizó giros en concepto de utilidades al Fisco. Si se hicieron adelantos al Tesoro, recursos que el Ejecutivo deberá reintegrar. La transferencia de utilidades, en cambio, sólo tiene boleto de ida. En 2004 se entregaron cerca de $ 1.000 millones, un monto incluso superior al que se desprendía del balance del Central, movimiento que se comenzó con la privación del período siguiente.
Otro resultadoSin los $ 600 millones que Hacienda recibió en abril último, el superávit financiero hubiera llegado a $ 400 millones, una reducción de 74% en relación al mismo mes de 2005. También se hubiera reducido el excedente del cuatrimestre, que ascendió a $ 3.318 millones con una caída interanual de 24%.
La postergación de vencimientos del Impuesto a las Ganancias restó oxígeno fiscal, que se recuperará en mayo la recolección de los pagos atrasados. Para este mes se previeron ingresos extraordinarios, que sumados a la segunda transferencia del Central posibilitarán un mes récord.
De cualquier forma, los ingresos se incrementaron a un ritmo más veloz que los gastos corrientes, como sucedió en los últimos meses. Esta dinámica obligó a encender luces de alerta en el frente fiscal. Las erogaciones que más crecieron fueron los intereses de la deuda pública, las transferencias a las provincias y las remuneraciones del Estado, entre otros gastos. En el segundo semestre también impactará el aumento de 19% otorgado a estatales, que sólo tuvo un impacto parcial en lo que va del año.
Los mayores incrementos estuvieron por el lado del gasto de capital. Las inversiones sumaron en abril $ 1.551 millones, la cifra más alta alcanzada en hasta el momento, y en el cuatrimestre acumularon $ 5.134 millones, casi el doble del valor del año anterior.