El
mercado de divisas se ha enfrentado hoy a una sesión prácticamente huérfana de datos macroeconómicos a los dos lados del Atlántico. El euro no sólo contó con las consideraciones del informe de Perspectivas que la OCDE ha presentado en París, sino que también conoció el PIB alemán del primer trimestre que creció un 0,4%. Pero las perspectivas sobre el crecimiento económico mundial también hicieron mella en la divisa estadounidense. Con lo que el cruce entre ambas monedas se mantuvo prácticamente plano durante toda la sesión, aunque al final de la jornada, el billete verde logró sacarle ventaja al euro. La moneda nipona también ha protagonizado la jornada de hoy, ya que ha conseguido apreciarse en sus principales cruces después de que la agencia de rating Standard & Poor´s 500 mejorara la calificación para Japón de estable a positivo.
Con la ausencia de referencias macro en EEUU, ha sido la OCDE la que se ha encargado de mantener prácticamente en tablas a la moneda única con el dólar durante casi toda la sesión. Los inversores se han centrado en el escenario planteado de la OCDE al considerar que la subida en el euro y el incremento en los tipos de interés en la eurozona podrían amenazar a largo plazo al crecimiento económico de la zona euro. Estas consideraciones hicieron que la divisa comunitaria perdiera algo de fuerza, algo que el dólar aprovechó para seguir ganando posiciones. Aunque, el euro contó hoy con la publicación definitiva del PIB de la locomotora de la eurozona que, como se suponía creció un 0,4%, esta cifra ya estaba descontada por el mercado por lo que tampoco provocó grandes movimientos en el cruce entre las dos monedas.
El mercado ha tenido en cuenta tanto las consideraciones que la OCDE tuvo para el euro como las que tuvo para el dólar. Así, la advertencia que esta organización lanzó sobre el inevitable reajuste del déficit por cuenta corriente de EEUU, lo que tendría repercusiones en la economía mundial, empezando por un fuerte descenso en la cotización del billete verde, también propició que los inversores optaran por la cautela a la espera de lo que dijera Bernanke.
Teniendo en cuenta estos datos y poco antes del cierre de los mercados del Viejo Continente, el euro se cambiaba en 1,2836 dólares y se depreciaba un 0,1%. El Banco Central Europeo (BCE) fijaba el cambio oficial del dinero en 1,2841.
En cuanto a la moneda japonesa, tanto la agencia de rating S&P como las consideraciones de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico que considerara que el Banco de Japón (BoJ) debería mantener su política de tipos de interés cero a corto plazo, lograron que esta moneda pudiera avanzar frente al resto de sus principales contrapartidas. El yen conseguía avanzar un 0,2% frente al dólar y un 0,3% frente al euro.