Aunque los datos macroeconómicos conocidos hoy en EEUU
han disipado temores inflacionistas, el dólar se ha despedido hasta el martes del mercado de divisas con su valor al alza y liderando los principales cruces de monedas. Una jornada en la que no ha habido lugar para la sorpresa ya que
las referencias publicadas han ido en línea con el consenso del mercado y en la que los inversores han demostrado su convencimiento en que la Reserva Federal (FED) suba los tipos de interés de referencia en su próxima reunión de junio.
Si el mercado mostró cautela ayer a la hora de comprar dólares por los resultados macros aparentemente contradictorios, hoy han ignorado unos datos que disipan el miedo de un incremento en el precio oficial del dinero. En este sentido, la inflación subyacente creció un 0,2% en abril como se esperaba, y el índice de confianza empresarial de Michigan registró 79,1 puntos, tan sólo una décima por encima de lo previsto. No obstante, los analistas saben que la FED está pendiente de la evolución de la inflación subyacente, sobre todo porque sus responsables ya han advertido de que los precios se acelerarán temporalmente.
Frente a esto, los datos macro del IPC alemán con el que despertó Europa no han podido salvar al euro. La inflación de este país creció un 0,2% en mayo, y se situó, como ha sido característico durante la sesión de hoy en línea con lo esperado. Estas referencias, insuficientes para reforzar a la moneda única frente al dólar, hacen que la divisa de la zona euro continúe alejándose de su cota máxima del 1,29. Poco antes del cierre del mercado, el euro se depreciaba un 0,51% y se cambiaba a 1,2737 dólares. El Banco Central Europeo (BCE) fijaba el tipo de cambio en 1,2797.
En la zona asiática, el yen tampoco ha conseguido evitar su tendencia a la baja que le ha definido esta semana. En un primer momento, la idea de que el Banco Central de Japón (BoJ) subiese los tipos antes del verano cobró fuerza tras conocerse el IPC japonés, que creció por sexto mes consecutivo un 0,4%. Sin embargo, el mercado perdió el entusiasmo después de que el ministro de Finanzas del Gobierno japonés, Sadakazu Tanigaki, sugiriese que el Ejecutivo nipón puede demorar el aumento de las tasas por parte del BoJ. Los inversores reaccionaron vendiendo la moneda de Japón, que se depreció un 0,81% frente al dólar y un 0,31% frente al euro.