El dólar ha comenzado la semana a la baja,
debilitado aún por el pésimo dato de creación de empleo que su publicó el pasado viernes. Una caída que además se ha visto acentuada tras conocerse hoy que el
índice ISM, encargado de medir la actividad del sector servicios, se ralentizó el pasado mes de mayo al situarse en 60,1 puntos frente a los 63 alcanzados el pasado mes de abril. Para los expertos, el dato refuerza las percepciones de que la economía estadounidense se está enfriando,
y la posibilidad de que la Reserva Federal (FED) dejé a un lado su política alcista de tipos durante dos años consecutivos. Los inversores siguen optando por mostrar cautela y aplazar sus compras del billete verde. Al menos hasta que el presidente de la FED, Ben Bernanke, dé alguna pista sobré qué pasará con los tipos en la próxima reunión que la autoridad monetaria estadounidense celebrará el 29 de junio. Por el momento, Bernanke participará en un panel en Washington, en el que también estará presente su contraparte europea, el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean Claude Trichet, y el vicepresidente del Banco Central de Japón (BoJ). El mercado baraja la posibilidad de que en el encuentro se haga alguna mención a las tasas de interés.
Con el presidente del BCE en EEUU, la eurozona ha despertado sin datos macro de referencia, por lo que la moneda única se ha mantenido sin problemas en su máximo en un año del 1,29. Una resistencia que podría verse superada esta semana con otro de los acontecimientos clave: la reunión que el BCE realizará el próximo jueves en Madrid. Entre los expertos se da por descontada ya la subida de 25 puntos básicos de los tipos de interés, sobre todo después de que varios miembros del consejo de la autoridad monetaria europea advirtiese de un panorama inflacionista. Con este panorama, y a primeras horas de la tarde, la moneda comunitaria se apreciaba un 0,3% frente a la divisa estadounidense y se cambiaba a 1,2954 dólares. El BCE fijaba el tipo de cambio oficial en 1,2958.
En el mercado inglés, los intentos de hacer reaccionar a la libra por la Federación de Empleados de Ingeniería (EEF) no han tenido efecto. En su informe publicado esta mañana, hacía referencia a que el sector industrial del Reino Unido obtuvo en el primer trimestre de 2006 sus mejores resultados de los últimos diez años, aprovechándose de la economía global. El anunció depreciaba no obstante a la divisa británica, que perdía un 0,1% de su valor frente al dólar, y un 0,3% con respecto al euro.