El
presidente de la Reserva Federal (Fed), Ben Bernanke, parece haber reorientado al mercado, que se mostraba desconcertado por el futuro de los tipos de interés de EEUU. En su intervención de ayer en Washington, Bernanke volvió a hacer referencia a la presencia de un panorama inflacionista en el que la FED reforzará su vigilancia. Aunque Bernanke admitió que el sector de la vivienda se estaba enfriando,
su intervención disipó la idea de una posible pausa en los incrementos de tasas.
Con sus palabras, el presidente de la Fed volvió a frenar la caída del dólar en sus principales cruces de divisas. Así, el billete verde recuperaba sin datos macro de relevancia en el país, parte del terreno que perdió en la jornada de ayer y obligaba al euro a alejarse de su cota máxima en un año del 1,29. Lo que el mercado desconoce es qué rumbo tomará la divisa estadounidense mañana después de que hoy parece haberse consolidado la campaña de los grandes medios de comunicación estadounidense contra el nuevo secretario del Tesoro, Henry Paulson.
Ayer fue el New York Times y hoy el Washington Post quienes han contado las conexiones empresariales de este financiero metido a la política y su extraordinaria relación con las autoridades chinas que de momento han causado la indignación de los respetables miembros del Business and Industry Council, uno de los principales lobbies empresariales del país que hasta ahora apoyaban la política económica de Bush
En el Viejo Continente, las referencias macro se han convertido por tanto en otra de las claves de la jornada. El PMI de servicios de la zona euro subió desde 58,3 a 58,7 puntos en mayo. Aunque el resultado marca una expansión de la actividad al situarse por encima de los 50 puntos, no alentó a los inversores a comprar euros ya que se situó en la misma línea estimada por el consenso de los analistas.
Ahora el mercado tiene centrada parte de su atención en la reunión que el jueves celebrará en Madrid el Banco Central Europeo (BCE). Un encuentro en el que los expertos dan por descontada una subida en 25 puntos porcentuales de los tipos de interés. Por todo ello, y a primeras horas de la tarde, la divisa de la eurozona se depreciaba un 0,5% con respecto al billete verde y se cambiaba a 1,2828 dólares. El BCE fijaba el tipo de cambio oficial en 1,2847 dólares
En el mercado asiático, la intervención del ministro de Finanzas japonés, Sadakazu Tanigaki, volvía a perjudicar al yen. El alto funcionario advirtió sobre la existencia de riesgos deflacionistas, unas declaraciones que confundieron una vez más al mercado, que ya no sabe por qué apostar en la decisión que el Banco Central de Japón (BoJ) pueda tomar en su próxima reunión de junio sobre romper la política de tasas cero. En este contexto, el dólar se apreciaba un 0,6% frente a la moneda de Japón, y el euro un 0,1%.