
Por SABRINA CORUJO - A los inversores les costará tiempo y dinero olvidar las últimas cuatro semanas, en las que el miedo a una mayor suba de tasas en EE.UU. invadió el mercado impulsando caídas de hasta 30% en las bolsas del mundo.
Pero lo que más debe preocupar al inversor no es lo que pasó sino lo que vendrá. Y es sobre ese punto precisamente que las opiniones de los expertos no concuerdan. Los analistas no coinciden respecto a qué dato logrará frenar la caída. Hay quienes sostienen que la baja será determinada por la evolución de datos económicos de EE.UU., mientras que otros aseguran que el cambio de humor sólo dependerá de factores subjetivos, lo que genera hacia adelante un contexto de aún más incertidumbre y volatilidad.
A nivel regional, la bolsa que más cayó fue la de Colombia: perdió 29,6% en los últimos treinta días. No muy lejos le siguieron los índices de México y Brasil con bajas de 18,6% y 16,4%, en cada caso. En otros emergentes, como Turquía y Rusia, las acciones cayeron entre 22% y 26%.
En tanto, la tendencia en las principales plazas de EE.UU. y Europa no fue muy diferente. En EE.UU. las caídas superaron el 8% y en Alemania, Francia y España las acciones cayeron entre 8% y 11%.
Los bonos, en cambio, fueron menos castigados. Desde el 10 de mayo, el Global 2040 de Brasil –el título benchmark de la región– cayó cerca de 3%, aunque el riesgo país no pudo evitar ampliarse en un 20% a niveles de 263 puntos. Los bonos de Colombia, Venezuela y México, en tanto, bajaron en el mismo período entre 1% y 5%.
Entre los bonos de EE.UU., la tendencia fue opuesta. En las últimas cuatro semanas, las tasas de estos títulos cayeron de máximos del 5,20% anual al 4,97% (más de 20 puntos), lo que refleja el proceso de flight to quality (vuelo hacia la calidad) que experimentaron las plazas, en la medida en que los inversores buscaron un refugio.
Alberto Bernal León, de Bearn & Stern en Nueva York, aseguró que "las caídas en la región podrían frenarse si la core inflation (no incluye los precios de energía y comida) continúa presentando alzas mensuales en un rango de entre 0,1% y 0,2%. Ese sería un nivel de suba de precios considerado bajo por la Fed".
Bernal León también agregó que "otro factor que ayudaría es poder confirmar mediante los datos que la desaceleración en el crecimiento económico de EE.UU. es lento y no abrupto". De esta forma, hay varios analistas que sostienen que la publicación de los datos de inflación de mayo entre el martes y miércoles serán claves para la evolución del mercado.
En cambio, Eduardo Blasco, presidente de Maxinver, fue más conservador en sus proyecciones. El analista afirmó que "es extremadamente complejo pronosticar qué es lo que frenaría la baja. No existen datos objetivos relevantes que puedan dan una idea sobre el fin del ajuste". Y continúo: "el piso se encontrará cuando los agentes consideren que el riesgo de invertir en un activo está cubierto por su precio, es decir, son hechos muy subjetivos".
Argentina, en la mismaA nivel local, las caídas en los activos financieros también fueron moneda corriente en el último mes. El índice líder del mercado, el Merval, registró una pérdida del 16,27%. Todas las acciones líderes cayeron. Entre los papeles que más sufrieron se ubicó a Tenaris (-21,2%), Petrobras Energía (-15,6%) y Acindar (15,3%).
Pero a diferencia de lo que sucedió en otros emergentes, los bonos locales tampoco tuvieron un buen mes ya que sus bajas duplicaron las observadas en otros países. Los títulos en pesos cayeron entre 5% y 10%. Sólo los Boden 2007 y 2008 que actuaron como refugio presentaron leves subas.
En bonos en dólares, la tendencia también fue negativa, con bajas de hasta 8%. Los cupones PIB, las estrellas hace tan sólo meses atrás, acumularon caídas de hasta 12%.
El efecto FedEl inicio de la evolución bajista de las plazas financieras coincide con la fecha de la última reunión de la Fed. De hecho, el desarme de posiciones comenzó el 10 de mayo cuando Ben Bernanke, titular de la entidad, subió la tasa al 5% pero sorprendió al dejar la puerta abierta a posibles nuevos ajustes.
Muchos eran los inversores que, por esa fecha, se habían esperanzado con la posibilidad de que el sucesor de Greenspan anuncie explícitamente el fin del ajuste de tasas. Pero esto finalmente no sólo no sucedió sino que además, días después, Bernanke señaló que las presiones inflacionarias se encontraban en el límite de los deseado, incluso con un crecimiento económico en baja, lo que generó una aceleración aún mayor en el desarme de inversiones.