De hecho, el cruce oficial publicado hoy por el Banco Central Europeo (BCE) reflejaba una cifra más favorable para el dólar que la que fijaban los mercados al situarse en 1,2572. Los inversores no contaron hoy con nuevas guías macroeconómicas, ni en Europa ni en EEUU. Pero como viene siendo habitual en las últimas jornadas, sí contaron con las intervenciones de los distintos miembros de la Reserva Federal. La línea de su mensaje no varió, y la presidenta de la Fed de Cleveland, Sandra Pianalto, no ha ocultado que la inflación subyacente “excede mi nivel de confort”.
La intervención más esperada será la que protagonice esta noche, tras el cierre de Wall Street, el presidente de la Reserva Federal. Ben Bernanke comparecerá en un acto organizado por la industria financiera en Washington, y sus palabras serán analizadas al detalle por los analistas, que esperan alusiones más claras sobre el rumbo que tomarán los tipos de interés en EEUU en los próximos meses. De cara a la reunión del 29 de junio, sin embargo, parece que el mercado descuenta ya una nueva subida de los tipos. Para esta semana, el dato de IPC de EEUU y el Libro Beige de la Fed, ambos fijados para el miércoles, serán las referencias más relevantes.
El drenaje de liquidez emprendido por el Banco de Japón sigue castigando al yen en los mercados financieros internacionales, hasta tal punto que hoy el dólar cotizaba a 114,29 unidades de divisa japonesa, unas cifras que no se veían desde hace tres meses. Sin embargo, la moneda única no seguía la estela de su gran rival trasatlántico y cedía también terreno ante el yen, frente al que marcaba una cotización de 143,94.
El dato de PIB de Japón correspondiente al primer trimestre ha sido revisado hoy al alza, desde el 1,9% previo hasta el 3,1%, en una nueva muestra de la recuperación de la segunda economía mundial. A pesar de los recelos del Gobierno nipón, la aceleración del crecimiento económico, junto a la mejora del consumo y al espectacular dato del viernes de pedidos a fábrica, afianza las expectativas de una futura subida de los tipos por parte del Banco Central de Japón. La esperanza para el euro, sin embargo, quizá esté en las posiciones a medio plazo adoptadas por los “hedge funds” que aún apuestan por próximas alzas de la moneda única.