La incertidumbre, los vaivenes políticos y económicos y un escuálido nacionalismo a la hora de elegir resguardo para los ahorros siguen haciendo que el valor de los activos argentinos en el exterior sea todavía muy alto: 130.000 millones de dólares.
Para hacer justicia, la cifra también contempla inversiones productivas y el valor de las filiales internacionales de empresas locales. Otro dato positivo es que este monto se redujo en el último año en u$s 1.500 millones.
Según la estimación del Balance de Pagos, el sector financiero posee u$s 3.923 millones de activos fuera del país. En tanto el sector privado no financiero, empresas y personas físicas, cuenta con u$s 125.984 millones, es decir que en conjunto suman u$s 129.907 millones.
El informe del Instituto Nacional de Estadística y Censo permitió observar una leve disminución de los activos en el extranjero. El récord fue en junio de 2005, cuando se contaron u$s 131.548 millones. Desde entonces, se verificaron bajas paulatinas.
Respecto al sector financiero, las tenencias de inversión directa suman u$s 1.312 millones, las de inversión de cartera alcanzan u$s 77 millones, las disponibilidades totalizan u$s 1.044 millones y los préstamos y otros créditos llegan a u$s 1.490 millones.
En el sector privado no financiero, la inversión directa trepa a u$s 19.909 millones, la inmobiliaria a u$s 4.665 millones y en otras en empresas a u$s 15.244 millones.
De esta forma, el año pasado se revirtió una tendencia al crecimiento de los activos en el exterior que se mantuvo en toda la convertibilidad. Y los primeros datos de 2006 confirmaron este quiebre.
En diciembre de 1994 los argentinos tenían activos en el exterior por u$s 64.000 millones. Apenas seis años después, en el 2000, la cifra se había casi duplicado, hasta alcanzar los u$s 113.000 millones.
La riqueza acumulada permitiría sostener expectativas favorables, en términos de crecimiento e inversión, si se otorgaran los incentivos suficientes para que parte de este ahorro, que equivale a la deuda externa argentina, regrese al país y se dirija a inversiones productivas.
Capital golondrina
En otras oportunidades, los capitales regresaron para especular sobre una paridad cambiaria forzada y un peso sobrevaluado. Al respecto, la Fundación Mediterránea sostuvo que el tipo de cambio de equilibrio estaría cerca de 2,2 pesos por dólar.
Esta conclusión se obtuvo a través del índice del Big Mac, que compara el precio de las canastas idénticas de bienes y servicios en distintos países y considera como base el precio en dólares de la hamburguesa en Estados Unidos.
En la Argentina, un Big Mac cuesta $ 7 o su equivalente en dólares, u$s 2,3 según el actual tipo de cambio. En Estados Unidos, cuesta u$s 3,1. De esta manera, el tipo de cambio en la Argentina que iguala el precio de la hamburguesa en ambos países sería de 2,26 pesos por dólar, que difiere del actual. Así habría una subvaluación del peso del 26% ya que el poder adquisitivo del dólar es mayor aquí que en el país base.
Sin embargo, la entidad advirtió que tanto Chile como Brasil tienen tipos de cambio que se encuentran cercanos a los de equilibrio. "La moneda chilena estaría subvaluada en un 5% y la brasileña en un 10,4%. Ambos países aplican una flotación cambiaria más limpia", agrególa entidad.
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