
Por SOLEDAD NAVARRO - Las coberturas privadas impulsadas por el fin de mes, las continuas compras del Banco Central y la inminente reunión de la Reserva Federal que incrementa la ya existente incertidumbre global volvieron a impulsar al dólar hacia arriba. La divisa trepó ayer a $ 3,091 en el segmento mayorista, su máximo desde marzo de 2003, y aunque en las casas de cambio el billete se mantenía a $ 3,10, en algunas pantallas ya comenzaba a mostrarse a $ 3,11.
Pese a que a última hora de ayer las adquisiciones del BCRA arrojaron un saldo positivo de sólo u$s 24,5 millones, en el mercado cambiario son muchas las voces que señalan que la entidad finalmente convalidó un nuevo piso para la divisa, siguiendo el movimiento que ya habían experimentado otros países de la región. "El Central pagó el lunes por arriba de $ 3,084, cuando hasta hace poco en ese nivel vendía", indicó el operador de un banco local. Y agregó: "Esto está lejos de ser una corrida, es más bien una convalidación de precios impulsada por el del BCRA".
Las compras de dólares también se dispararon por la baja generalizada en los títulos de deuda soberana. Las caídas están impulsadas tanto por la incertidumbre sobre el rumbo que tomarán las tasas de interés de EE.UU tras la reunión de hoy y mañana como por el futuro de Turquía, al borde una grave crisis.
Ante este panorama no son pocos los que se preguntan por qué el Banco Central no replegó sus fuerzas ante un escenario que favorece su tarea de intervención y una plaza que muestra tan poca profundidad –ayer se transaron u$s 320 millones–.
"El Central no se retiró ni siquiera cuando el dólar hubiera quedado sostenido igual por el contexto global que afecta principalmente a emergentes. Esto sólo se explica por las reservas", aclaran. Este mes, las reservas llegaron a u$s 25.313 millones, con una intervención que supera los u$s 1.000 millones en junio, cifra que se acerca a los u$s 1.243,6 millones de mayo. En el mercado de futuros, los contratos para julio subieron a $ 3,106, y a $ 3,121 para agosto.