Ayer
la Reserva Federal ( FED) subió los tipos un cuarto de punto, pero este incremento ya estaba descontado. Lo que no estaba previsto fue el resultado de la batería de datos macroeconómicos que se conocieron hoy a los dos lados del charco y que ayudaron a que el billete verde,
pese a que el precio oficial del dinero en EEUU ya está en el 5,25%, perdiera fuelle frente a la divisa comunitaria. Pero una de las claves que causó que el dólar
se desinflara fue la ralentización del crecimiento económico estadounidense. Ben Bernanke, presidente de la Reserva Federal (FED) no se limitó a anunciar una nueva subida en las tasas de interés, la decimoséptima desde que comenzara la campaña de aumentos del precio oficial del dinero.
El dólar no sólo se depreció frente al euro, sino que también perdió terreno en todos sus principales cruces. Las referencias macroeconómicas que se conocieron hoy proporcionaron mensajes ambiguos. El índice de Chicago de junio sobre la actividad empresarial en esta región bajó este mes que se termina de 61,5 puntos a 56,5. Los analistas de Wall Street habían pronosticado que este indicador se situaría en 59,4 puntos. Este dato no fue demasiado alentador para la cotización de la moneda estadounidense, pero no fue el único que se publicó.
Hoy también se conocía que la confianza del conumidor en EEUU se situó en 84,9 puntos este mes, frente al dato provisional de 82,4, y superando también las previsiones de los expertos que habían estimado una subida más suave, hasta los 82,5 puntos. Este dato se unió al de los ingresos medios personales que también subieron por encima de las previsiones y contradijeron el índice PMI de Chicago y el mensaje que ayer lanzó la FED, donde también se dejó la puerta abierta a nuevas subidas.
Cuando tendría que haber experimentado un impulso frente a sus contrapartidas, lo que hizo fue perder fuelle, mientras que ayer el mercado de renta variable de Nueva York reaccionó a la inversa. El causante: el mensaje que ayer acompañó a la subida de tipos por parte de la FED, la ralentización de la economía estadounidense que afecta a la cotización del dólar.
Sí el billete verde no vivió una de sus mejores jornadas, el euro si que pudo brillar. Los inversores se hicieron eco de las palabras de uno de los miembros del BCE. Vito Constancio ha dicho que el Banco Central Europeo todavía no ha decidido cuál será el ritmo del crecimiento de tipos de interés en un futuro. El presidente del BCE ya aclaró, el día que anunció la nueva subida en los tipos de interés, que se podrían ver nuevos incrementos en el precio oficial del dinero. Las palabras de Constancio se han tomado como una especie de refutación de las declaraciones de Trichet.
Pero el mercado de divisas no se guía sólo de palabras sino también de hechos. El euro también ha contado hoy con datos macroeconómicos que han favorecido su avance. El dato de confianza en la economía europea ha subido a 107,2 puntos en junio frente los 106,7 de mayo. La lectura de este mes se convierte, así, en la más alta desde marzo de 2001. También se conoció que el IPC de junio fue del 2,5%, la misma que el mes anterior. Una cifra que podría no suponer demasiado significativa si lo fue puesto que los expertos habían previsto que se ralentizase hasta el 2,4%.
Poco antes del cierre de los mercados del Viejo Continente, la divisa única se apreciaba cerca de un 0,9% frente al billete verde y se cambiaba en 1,2789 dólares. El BCE fijaba el cambio oficial en 1,2713