
Por SOLEDAD NAVARRO - El Banco Central (BCRA) adquirió en junio apenas 2 millones de euros, la menor compra desde que la autoridad monetaria comenzó a intervenir en ese mercado en enero de este año con la intención de diversificar sus reservas. La expectativa que generó en su momento la incorporación del Central nunca se materializó: su presencia tiende a desdibujarse y el mercado local de euros nunca ganó la liquidez suficiente como para terminar de despegar.
Las arcas de la entidad que dirige Martín Redrado habían quedado resentidas tras la cancelación, en diciembre de 2005, de los u$s 9.530 millones que la Argentina debía al Fondo Monetario Internacional (FMI). Con el objetivo de recuperar con rapidez parte de esas reservas perdidas, el BCRA anunció el 9 de enero que comenzaría a intervenir también en la plaza de euros. Y el día posterior al anuncio, la autoridad monetaria debutó, entonces, con la compra de 33,7 millones de euros. Finalmente, ese mes terminó con una adquisición de 111 millones en dicha moneda.
En marzo, ante un dólar fortalecido por la rapidez con la que el Central buscaba hacerse de reservas y que amagaba con acomodarse a $ 3,10 desde los $ 3,05 con los que había comenzado el año, la entidad pareció dar una vuelta de timón y rezagó las adquisiciones del billete estadounidense para volcarse con más ahínco al mercado de euros. Así, el mes cerró con una compra récord de 238 millones de euros. Por entonces, el movimiento era interpretado "como una manera de sumar incertidumbre a la operatoria" y descomprimir la presión que existía sobre el dólar.
Pero el panorama volvió a cambiar en abril cuando, de a poco, empezaba a asomar la fuerza de venta de los exportadores –producto de la estacionalidad que durará hasta julio– y entonces el Central concentró todo su esfuerzo en la plaza de cambios más activa.
Así, mientras el ritmo de compras de dólares volvía a ganar protagonismo (abril y mayo fueron meses récords de adquisiciones), la entidad restaba importancia al euro. Sin embargo, la dinámica que la autoridad ya había aportado a la moneda común –sumada a la revalorización del euro a nivel mundial– permitió que la divisa cerrara el semestre a $ 3,97 ( 10%). El euro había comenzado el año a $ 3,6,y en junio logró tocar un máximo de $ 4,02.
Aunque la intervención del Central despertó cierto interés sobre el euro, la divisa carece de liquidez en el mercado local, lo que de alguna manera desanima a los inversores. "Es una plaza muy chica, que se fortalece o pierde según los vaivenes que la moneda sufra a nivel internacional", señaló Pablo Solís, operador del Banco Supervielle.
"En nuestro mercado, los mayores operadores de euros son los bancos y en menor medida, las empresas relacionadas con exportaciones a la Unión Europea. Mucho más distante se encuentra el individuo, que pierde competitividad ante un volumen poco significativo y se ve obligado a pagar un costo adicional", señaló Solís. Y agregó que "el minorista se encuentra con grandes sorpresas al ver que los precios de los billetes son muy diferentes a los de las transferencias (la cotización de la divisa en el exterior)".
El billete tiene un costo elevado también para los bancos dado que tienen que importarlos. Además, la brecha entre el precio mayorista y minorista puede oscilar entre 5 y 10 centavos, añadió el experto.