
Por Equipo Soberano - En su publicación "Sovereign Review" de junio del 2006, Fitch Ratings comentó que los mercados emergentes deberían poder superar el contexto de política monetaria global más restrictivo y la re-evaluación del apetito de riesgo asociado, con sus fundamentals crediticios intactos. Sin embargo, al haber surgido la preocupación respecto de la inflación en todo el mundo, los emergentes deberán demostrar su capacidad de administración de políticas monetarias sólidas para mantener la confianza de los inversores.
Fitch observa que la economía mundial permanece sólida en 2006. Estados Unidos se ha recuperado de la desaceleración provocada por los efectos de Katrina en 2005, la economía de Japón continúa con impulso y Alemania se recupera. Al mismo tiempo, China continúa desafiando las expectativas de una desaceleración. El PBI mundial crecerá 3,6% en 2006, por sobre su tendencia de largo plazo.
El rápido crecimiento del PBI, acompañado por subas en los precios de la energía y los metales, ha dirigido la atención de los formadores de política monetaria hacia los riesgos inflacionarios. Estamos ante una fase sincronizada de restricción monetaria por parte de los tres principales bancos centrales del mundo, como no se ve desde 1979. El efecto de mayores precios de la energía, sumado a las políticas macro restrictivas, moderarán el crecimiento global en 2007, hacia el 3%.
EE.UU. estará a la cabeza del ajuste, pero gracias al fortalecimiento estructural de las economías de Alemania y Japón, el efecto contagio de una desaceleración se verá contenido a nivel global, resultando en un rebalanceo del crecimiento. Esto debería ayudar a limitar futuros incrementos del déficit en cuenta corriente de EE.UU y la preocupación por el dólar.
Sin embargo, el cambiante contexto de política monetaria y la perspectiva de crecimiento parecen haber reavivado una re-evaluación del riesgo en los mercados financieros que podría disminuir los flujos de capital hacia emergentes. Estos han tocado un pico desde 1998, y la composición ha virado hacia los portafolios de inversión en activos en moneda local y hacia recipientes del sector privado.
Una restricción en la liquidez global y un menor apetito al riesgo expondrán a los deudores de mercados emergentes con mayores necesidades de financiación externas. Ante el incremento en la presencia de inversores externos en los mercados de activos en moneda local, sorpresas adversas en materia inflacionaria serán castigadas severamente por los mercados. Sin embargo, las mejoras a nivel general en la calidad crediticia de los soberanos de mercados emergentes desde 2003 parecen determinadas a mantenerse intactas. Las finanzas externas fortalecidas, la caída en los déficit fiscales y mejores regímenes de política macro han sustentado una continua mejora en las calificaciones. Los mayores precios de los commodities han impulsado los términos de intercambio comercial en muchos países, beneficiando los ingresos por exportación. El ratio de subas de calificación puede estar declinando, pero se mantiene positivo, de 2:1 para las Perspectivas Positivas vs. Negativas.
El riesgo político parecería estar nuevamente en los radares para todas las regiones, incluyendo América Latina, donde las políticas heterodoxas y el nacionalismo han renacido en algunos países. Además, el riego de un shock geopolítico resultante de un incremento en los precios del petróleo es clave en la perspectiva global.