Brasil busca liberalizar su mercado de cambios para restar algo de presión sobre el real, hoy en máximos de cinco años. La medida, que contempla levantar el requisito que actualmente obliga a los exportadores a ingresar al país sus dólares dentro de los 210 días de realizadas sus ventas, evitaría que ingresaran al país unos u$s 10.000 millones anuales.
Así lo manifestó ayer el ministro de Hacienda de Brasil, Guido Mantega, quien aclaró que la iniciativa permitiría a los exportadores mantener en el exterior el producto de sus ventas por tiempo indefinido, dando por tierra con una normativa que lleva 50 años de vigencia en el país.
"Creo que algo entre cero a u$s 10.000 millones podrán quedar fuera del país, pero esto es un cálculo todavía grueso, porque nosotros todavía no definimos los criterios", dijo Mantega a periodistas, para añadir que a más tarde en 10 días estaría lista la propuesta a enviar al Congreso.
Las actuales normas de cambio de Brasil generan una mayor demanda de reales, por lo que los exportadores esperan que medidas más liberales debiliten al real, que el año pasado se revalorizó un 12% y en lo que va del 2006 ya avanzó casi un 7% contra el dólar. Según el ministro, las exportaciones están ingresando al país casi u$s 130.000 millones al año, de modo que el porcentaje que quedaría fuera del país si se aprueban las reformas no sería muy grande. "Pero ya tiene un impacto importante, todo ayuda hoy a la cuestión de la valorización del cambio", dijo Mantega.
El proyecto no establecerá el porcentaje de las ventas que podrán mantener en el exterior los exportadores, aclaró también el funcionario. Eso deberá ser definido por el Consejo Monetario Nacional (CMN) y variará en función del rubro de actividad de la empresa exportadora.
Tasas
La evolución de la inflación en Brasil será la prueba de fuego para la política del Banco Central, que comenzó a rebajar las tasas de interés en septiembre, poniendo fin a una dura política monetaria aplicada desde mediados del 2004 para contener presiones inflacionarias.
El Indice de Precios al Consumidor Amplio (IPCA) de Brasil habría registrado deflación en junio, principalmente por retrocesos en el costo de los alimentos, según mostró ayer un sondeo de Reuters. El dato oficial será difundido el viernes. El índice habría retrocedido un 0,11% frente a un avance de un 0,1% en mayo.